• Pueblos Indígenas en Tanzania

    Pueblos Indígenas en Tanzania

El Mundo Indígena 2026: Tanzania

Se estima que Tanzania cuenta con entre 125 y 130 grupos étnicos, agrupados principalmente en cuatro categorías: bantúes, cusitas, nilo-hamitas y san. Aunque puede haber otros grupos étnicos que se identifiquen como Pueblos Indígenas, cuatro de ellos han venido organizando sus luchas en torno al concepto y al movimiento indígena.

Se trata de los cazadores-recolectores akie y hadzabe, y de los pueblos pastoriles Barabaig y  Masái. Aunque es difícil establecer cifras exactas, dado que los grupos étnicos no se incluyen en el censo de población, las estimaciones[1] sitúan a los masái de Tanzania en unos 430.000 habitantes; al grupo datoga, al que pertenecen los barabaig, en 87.978, a los hadzabe en 1.000[2] y a los akie en 5.268. Si bien los medios de subsistencia de estos grupos son diversos, todos ellos comparten un fuerte apego a la tierra, identidades específicas, vulnerabilidad y marginación. Asimismo, experimentan problemas similares en relación con la inseguridad de la tenencia de la tierra, la pobreza y la representación política inadecuada.

En 2007, Tanzania votó a favor de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP), pero no reconoce la existencia de estos pueblos en el país y no existe una política o legislación nacional específica sobre los Pueblos Indígenas propiamente dicha. Por el contrario, se están desarrollando continuamente una serie de políticas, estrategias y programas que no reflejan los intereses de los Pueblos Indígenas en lo que respecta al acceso a la tierra y los recursos naturales, los servicios sociales básicos y la justicia, lo que da lugar a un entorno político cada vez más deteriorado y hostil tanto para los pastores como para los cazadores-recolectores.


Este artículo forma parte de la 40.ª edición de El Mundo Indígena, una publicación anual de IWGIA que documenta e informa sobre los avances experimentados por los Pueblos Indígenas. Encuentre El Mundo Indígena 2026 completo aquí


Derechos territoriales y desplazamientos

Área de Conservación de Ngorongoro (NCA)

En respuesta a las manifestaciones pacíficas que tuvieron lugar en Ngorongoro en 2024 por los derechos territoriales de los masái y el reasentamiento de los residentes, la presidenta Samia Suluhu Hassan se reunió con sus líderes tradicionales el 1 de diciembre de 2024[3] y, posteriormente, creó dos comisiones presidenciales de investigación. Una comisión recibió el mandato de examinar las reclamaciones relacionadas con la tierra presentadas por los residentes, mientras que la segunda se encargó de evaluar el Programa de Reubicación Voluntaria a Msomera en el distrito de Handeni. Las comisiones han continuado su labor a lo largo de 2025; sin embargo, sus conclusiones no se han hecho públicas y hay poca información sobre si se han aplicado sus recomendaciones. Mientras tanto, persisten las preocupaciones de la comunidad, con informes de restricciones continuas, confiscaciones de ganado y presuntas violaciones de los derechos humanos durante 2025.

En el lugar de reubicación en Msomera, las familias trasladadas siguen expresando su preocupación por la insuficiencia de tierras de pastoreo, la escasez de agua, el acceso limitado a los servicios sociales y los retrasos en los compromisos de vivienda e indemnización. Algunas familias afirman que el proceso de reasentamiento no reflejó plenamente las expectativas que se les habían presentado. Estos retos continuos resaltan la incertidumbre constante sobre los medios de subsistencia y la estabilidad a largo plazo de quienes fueron reubicados desde Ngorongoro. Además, este programa ha provocado disputas por la tierra y un aumento de las tensiones entre los residentes de Msomera y los recién llegados. Varios residentes originales han presentado demandas para impugnar la afirmación de que hay terrenos sin utilizar disponibles para el traslado. En 2025, ocho residentes de Msomera presentaron demandas ante el Tribunal Superior de Tanga contra el gobierno y algunas de las personas reasentadas. Están impugnando la decisión del gobierno de expropiar sus tierras y asignarlas a otros sin compensación alguna.

 

Violación continua de los derechos de los Pueblos Indígenas en Loliondo

La creación de la Reserva de Caza de Pololeti en 2022 sigue afectando directamente los derechos de los Pueblos Indígenas y su acceso a las tierras de pastoreo en 2025. La implantación de un modelo de conservación tipo fortaleza para la conservación desplazó a los masái de sus tierras ancestrales y transformó los 1.500 km2 de tierras de la aldea reconocidas legalmente en una reserva restringida. Las dos aldeas más afectadas, Kirtalo y Ololosokwan, revelaron en particular una estrategia sistemática de “empobrecimiento mediante multas”, en la que el Estado utiliza los límites de esta nueva reserva para privar progresivamente a la comunidad de su único capital: el ganado.

En la aldea de Kirtalo, solo en 2025, 35 criadores de ganado se vieron obligados a pagar un total de 456.900.000 TZS (aproximadamente 148.000 EUR) en multas. No se trata de una tasa reglamentaria estándar, sino de una multa exorbitante que asciende a una media de más de 13.000.000 de TZS (aproximadamente 4.200 EUR) por hogar, una suma que ninguna familia rural puede permitirse pagar y seguir siendo autosuficiente. La situación es igualmente grave en la aldea de Ololosokwan, donde, entre noviembre de 2025 y enero de 2026, las autoridades confiscaron 1.423 cabezas de ganado vacuno y 879 ovejas, con un valor de mercado conjunto de 150.000.000 TZS (aproximadamente 48.700 EUR). En este breve periodo de dos meses, las pérdidas económicas totales para estas dos aldeas superaron los 614.000.000 TZS (aproximadamente 200.000 EUR).[4]

 

Desalojo del Aeropuerto Internacional del Kilimanjaro (KIA)

La crisis en el Aeropuerto Internacional del Kilimanjaro, que se ha intensificado desde 2023,[5] ya no es una amenaza, sino una tragedia real. Más de 20.000 residentes de ocho aldeas, entre ellas Tindigani, Sanya Station y Malula, han visto cómo sus tierras y sus derechos legales desaparecían de la noche a la mañana. En mayo de 2025, el gobierno pasó del diálogo a la fuerza mediante el despliegue del ejército para instalar hitos de delimitación y demoler viviendas. Para las familias masái que vivían allí, esta “expansión” significó la destrucción inmediata de siete décadas de inversiones, incluidas viviendas, depósitos de recogida de agua de lluvia y escuelas. Asimismo, se vieron obligadas a abrir cuentas bancarias y aceptar “indemnizaciones” de tan solo 800.000 TZS (aproximadamente 260 EUR). Esta suma no es un pago, sino un insulto final que deja a una familia sin hogar en una economía en la que una sola hectárea de tierra cuesta millones.

El costo humano se mide en el silencio posterior. Lugares sagrados como Endonyo Olmorwak,[6] fundamentales para los ritos de iniciación masái, se encuentran ahora detrás de las vallas del aeropuerto. Los servicios sociales que la propia comunidad construyó, como los centros de salud, han sido demolidos para dar paso a una terminal VIP y a hoteles de lujo. Los padres han sido separados de sus hijos, y el ganado —sustento de la comunidad— ya no tiene dónde pastar. Esto ha obligado a ancianos que antes eran autosuficientes a mendigar o a trabajar como guardias de seguridad por salarios ínfimos en las mismas tierras que antes les pertenecían. Quienes habitaban la zona del KIA son ahora extraños en su propio hogar, viendo cómo los turistas internacionales aterrizan en una pista construida sobre su boma (una granja circular y tradicional masái) demolida, mientras el Estado sigue ignorando las peticiones de 2023 y 2024 de que se lleve a cabo una investigación independiente sobre este despojo masivo y forzoso.

 

Reserva Forestal de Losimingori, en el distrito de Monduli

Desde 2021, cuando el gobierno reclasificó la entonces Reserva Forestal de Losimingori como reserva forestal natural, sin el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) de los masái, la gestión de la zona ha recaído en los Servicios Forestales de Tanzania (TFS) y se han impuesto estrictas restricciones a la actividad humana, lo que ha avivado las tensiones. Según se informa, estas tensiones se agravaron aún más en 2025, ya que el acceso de los pastores a las áreas de pastoreo tradicionales y a los recursos forestales se ha restringido aún más.

 

El cambio climático y los sistemas de créditos de carbono

El cambio climático ha afectado gravemente a los pastores de toda Tanzania, ya que muchos animales han muerto debido a la sequía y la falta de pastos. En las zonas donde se han anexionado superficies de pastoreo, como en Loliondo, donde el gobierno confiscó 1.500 km2 para crear una zona de caza controlada, las repercusiones han sido aún más graves. Los pastores han pagado millones de chelines para recuperar su ganado en subastas después de que los animales fueran confiscados por pastar en zonas que ahora han sido designadas como tierras protegidas. Como se mencionó anteriormente, esta situación se ha descrito como “empobrecimiento por multas”. Muchos pastores que antes vivían en relativa estabilidad han perdido sus principales fuentes de ingresos, y la presión también ha contribuido a graves problemas de salud mental.

El pastoreo depende de la movilidad como estrategia clave para gestionar la variabilidad climática, la sequía y mantener el equilibrio del ecosistema. La anexión de tierras y el acceso restringido a las zonas de pastoreo han limitado en gran medida esta movilidad, mientras que las repetidas incautaciones de ganado han reducido drásticamente el tamaño de los rebaños. En lugar de fortalecer la conservación y la resiliencia climática, las actuales prácticas de control y vigilancia solo aumentan la vulnerabilidad, la dependencia y la inseguridad a largo plazo.

Las aldeas masái de Longido, Monduli y Simanjiro están siendo objeto de grandes proyectos de carbono del suelo, que imponen restricciones sobre el uso de la tierra durante décadas. El Proyecto de Carbono de las Tierras de Pastoreo de Longido y Monduli (LMRCP), liderado por Soils for the Future Tanzania Ltd en colaboración con empresas internacionales, como Volkswagen Climate Partners, abarca unas 970.000 hectáreas durante un periodo de 40 años.[7] Por su parte, el Proyecto del Ecosistema Resiliente de Tarangire (RTEP), liderado por The Nature Conservancy, cubre alrededor de 830.000 hectáreas con un período de acreditación de 20 años, prorrogable.[8] Estos proyectos se centran en aldeas que ya cuentan con títulos de propiedad comunal y planes de uso del suelo, especialmente áreas de pastoreo cartografiadas. Si bien los desarrolladores de proyectos de carbono presentan esto como una oportunidad, muchos masái temen una mayor pérdida de control sobre sus tierras, restricciones al pastoreo y repercusiones a largo plazo en el sistema pastoril, los derechos territoriales y la movilidad. Dada la larga historia de enajenación de tierras en las zonas masái a través de las áreas de conservación y protegidas, existe una profunda preocupación de que los proyectos de carbono puedan implicar nuevas formas de control de la tierra y futuros planes de créditos de biodiversidad con restricciones adicionales.

Actualmente, en 2025, las organizaciones de la sociedad civil (OSC) indígenas han pedido una moratoria para todos los proyectos de créditos de carbono en las tierras de pastoreo del norte de Tanzania, tras una investigación realizada en enero de 2025 en la que se examinaron los dos proyectos principales.[9] A pesar de ello, los impulsores del proyecto siguen presionando a las comunidades para que firmen acuerdos, y hay informes que indican que los líderes distritales están ejerciendo presión. Algunos altos funcionarios del gobierno han reconocido que muchas comunidades no comprenden claramente el negocio del carbono y han subrayado la necesidad de garantizar información adecuada y obtener su Consentimiento Libre, Previo e Informado. En Simanjiro, el distrito ha suspendido temporalmente el proceso de firma durante 30 días para dar respuesta a las preocupaciones locales, lo que demuestra que las voces de la comunidad están empezando a tener repercusión.

Creación de nuevas asignaciones de bloques de caza

A finales de 2024 y principios de 2025, la Autoridad de Gestión de la Vida Silvestre de Tanzania (TAWA) llevó a cabo subastas electrónicas para asignar diversos bloques de caza. Además, existe una propuesta de ampliación que implica la creación de 16 nuevos bloques que abarcan aproximadamente 15.856 km2.[10] Este plan tiene como objetivo convertir casi el 70 % de las tierras de las aldeas masái, en distritos como Simanjiro, en reservas de caza y zonas de caza controlada, lo que afectará a más de 100.000 personas.

 

Nuevas reservas de caza

Un informe interno del Ministerio de Recursos Naturales y Turismo, basado en su plan estratégico para 2021-2026, muestra que se propone convertir 15 nuevas áreas, que abarcan casi 7.000 km², de zonas de caza controlada (GCA) en reservas de caza plenamente designadas. Este cambio alteraría de forma significativa el estatus jurídico de la tierra y su gestión, imponiendo regulaciones de conservación más estrictas y limitando el acceso comunitario a las zonas de pastoreo y asentamiento. Se prevé que el plan afecte los medios de subsistencia de cientos de miles de indígenas que dependen de estas tierras para el pastoreo y otras actividades tradicionales. También incluye 4.000 km2 adicionales en los alrededores del lago Natron, una región que es ecológicamente sensible y fundamental para el sustento de los masái.[11]

Proyecto de Oleoducto de África Oriental (EACOP)

El Foro de Organizaciones No Gubernamentales de Pastores Indígenas (PINGO’s Forum) llevó a cabo un estudio con métodos mixtos[12] sobre los impactos del Proyecto de Oleoducto de África Oriental (EACOP) mediante entrevistas a informantes clave, discusiones de grupos focales y la participación directa de la comunidad, prestando especial atención a las mujeres, los jóvenes y los grupos marginados. Las respuestas se recopilaron en Manyara (35 %), Dodoma (33 %) y Tanga (31 %).[13] Los resultados muestran graves deficiencias en materia de consulta y compensación. Solo el 23 % de los encuestados afirmó haber sido consultado durante la planificación o la ejecución del proyecto, mientras que el 30 % declaró haber sido excluido. Muchos describieron las consultas como poco inclusivas, y solo el 4 % creía que sus opiniones habían influido en las decisiones. Alrededor del 43 % informó de repercusiones negativas en sus medios de subsistencia, principalmente la pérdida de tierras de pastoreo y el desplazamiento. La compensación ha sido inconsistente, ya que solo el 23 % confirmó haber recibido algún pago y muy pocos lo consideraron adecuado. Las comunidades también denunciaron promesas incumplidas en el marco del Programa de Inversión Social, empleo local limitado, malas condiciones laborales y daños culturales, incluida la exhumación de tumbas.

A pesar de estas preocupaciones, los últimos acontecimientos indican que el proyecto sigue adelante. El 7 de febrero de 2026, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, visitó Tanzania y se reunió con la presidenta Samia Suluhu Hassan, donde anunció que se espera que las exportaciones de petróleo a través del oleoducto comiencen en julio de 2026. Durante la misma reunión, la presidenta Samia declaró que, tras la finalización del EACOP, había planes para construir un oleoducto adicional a lo largo de la misma ruta para transportar petróleo refinado.[14] Estos anuncios sugieren una expansión continua del proyecto, incluso cuando las comunidades afectadas siguen expresando su inquietud por los derechos, las indemnizaciones y los impactos a largo plazo.

Cazadores-recolectores hadzabe: el impacto del turismo y la inteligencia artificial

El turismo en Mang’ola ha dado gran visibilidad a los hadzabe, ya que muchos visitantes que viajan a la zona de Ngorongoro buscan conocer su cultura. Sin embargo, el sistema está controlado en gran medida por actores externos, y no por la propia comunidad. Las decisiones sobre el acceso de los visitantes, la fotografía, los pagos y las representaciones suelen tomarse sin la debida consulta ni CLPI. Los beneficios económicos son desiguales y limitados, ya que los supervisores de los campamentos gestionan la mayor parte de los ingresos, mientras que los artistas reciben pagos muy reducidos. Las mujeres que venden artesanías hechas a mano son especialmente vulnerables al pago insuficiente y a la intimidación. El turismo también ha contribuido a la dependencia, la inseguridad alimentaria, el abuso del alcohol y el daño cultural, incluido el uso indebido de imágenes y contenidos escenificados o inapropiados que tergiversan la identidad hadzabe. Si bien la comunidad no rechaza el turismo, existe un fuerte reclamo por un modelo liderado por la comunidad que garantice transparencia, dignidad y una distribución justa de los beneficios.[15]

La inteligencia artificial y los medios digitales han intensificado estos riesgos. Las imágenes y los videos de los hadzabe son editados, manipulados o falsificados utilizando herramientas digitales y se comparten en Internet sin su consentimiento. Algunos contenidos incluyen representaciones sexualizadas o falsas que son profundamente ofensivas para las normas culturales y causan angustia emocional, daño a la reputación y conflictos internos en la comunidad. Las personas afectadas a menudo no pueden rastrear el origen del material ni solicitar su eliminación. La brecha entre la visibilidad en Internet y las condiciones de vida reales ha generado confusión y tensión social dentro de las comunidades. Estos daños ya afectan la dignidad y la cohesión culturales, lo que subraya la urgente necesidad de establecer salvaguardias, exigir responsabilidades y respetar estrictamente el consentimiento colectivo.[16]

 

Elecciones generales en octubre de 2025

Las elecciones generales celebradas en Tanzania en octubre de 2025 provocaron fuertes reacciones por parte de organismos internacionales y regionales, que expresaron su preocupación por las noticias sobre disturbios, detenciones y restricciones al espacio cívico. Las organizaciones de la sociedad civil documentaron denuncias de intimidación, limitaciones a la libertad de reunión y presiones sobre las personas defensoras de los derechos humanos. El 12 de noviembre de 2025, el personal del Centro Legal y de Derechos Humanos (LHRC), una de las organizaciones que trabaja con los Pueblos Indígenas, estaba celebrando una reunión en el Hotel White Sands cuando, según se informa, el personal de seguridad rodeó el recinto.[17] Según el centro, los miembros del personal fueron interrogados, se les confiscaron sus computadoras portátiles, teléfonos móviles y documentos de identificación, y se les ordenó presentarse al día siguiente en la Oficina de Delitos Zonales. Si bien posteriormente se devolvieron los dispositivos, el incidente suscitó inquietudes sobre la privacidad de los datos, la vigilancia y el entorno operativo de las organizaciones no gubernamentales (ONG).

Tras las elecciones, la presidenta Samia Suluhu Hassan acusó públicamente a determinadas ONG locales e internacionales de financiar a los manifestantes y contribuir a los disturbios durante el periodo electoral.[18] Además, afirmó que se llevarían a cabo investigaciones sobre las organizaciones que presuntamente habían apoyado las manifestaciones. Estas declaraciones aumentaron las tensiones entre el gobierno y algunos sectores de la sociedad civil, y los grupos defensores de los derechos humanos exigieron investigaciones transparentes y la protección de las libertades constitucionales. La situación ha seguido suscitando debate sobre el espacio político, la rendición de cuentas y el papel de la sociedad civil en el proceso democrático de Tanzania.

Edward Porokwa es miembro experto del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas y miembro del Comité Directivo del Foro Internacional de los Pueblos Indígenas sobre el Patrimonio Mundial (IIPFWH), así como abogado y defensor del Tribunal Superior de Tanzania. En la actualidad, es el director ejecutivo del Foro de ONG Indígenas de Pastores (PINGO’s Forum), una organización que agrupa a pastores y cazadores-recolectores de Tanzania. Es licenciado en derecho (LLB Hon) por la Universidad de Dar es Salaam y tiene una maestría en administración de empresas (MBA) de la Escuela de Administración ESAMI/Maastricht. Cuenta con 25 años de experiencia de trabajo con organizaciones de Pueblos Indígenas en las esferas de la promoción de los derechos humanos, el análisis de políticas, temas constitucionales y cuestiones relacionadas con el cambio climático.


Este artículo forma parte de la 40.ª edición de El Mundo Indígena, una publicación anual de IWGIA que documenta e informa sobre los avances experimentados por los Pueblos Indígenas. Encuentre El Mundo Indígena 2026 completo aquí


 

Notas y referencias

 

[1] Oficina Nacional de Estadística y Oficina del Responsable Gubernamental de Estadística. “2012 Population and Housing Census: Population Distribution by Administrative Areas” (Censo de población y vivienda 2012: distribución de la población por áreas administrativas). Tanzania, marzo de 2013. https://www.nbs.go.tz/statistics/topic/census-2012

[2] Otras fuentes estiman que la población hadzabe oscila entre las 1000 y las 1500 personas. Véase, por ejemplo, Madsen, Andrew. “The Hadzabe of Tanzania: Land and Human Rights for a Hunter-Gatherer Community” (Los hadzabe de Tanzania: derechos territoriales y humanos para la comunidad de cazadores-recolectores). Copenhague: IWGIA, 2000. https://iwgia.org/en/resources/publications/305-books/2662-the-hadzabe-of-tanzania-land-and-human-rights-for-a-hunter-gatherer-community.html

[3] Simtowe, Aurea. “Samia forms two special commissions to address Ngorongoro’s land, relocation issues” (Samia crea dos comisiones especiales para abordar los problemas relacionados con las tierras y el reasentamiento en Ngorongoro). The Citizen, 24 de diciembre de 2024. https://www.thecitizen.co.tz/tanzania/news/national/samia-forms-two-special-commissions-to-address-ngorongoro-s-land-relocation-issues-4868098

[4] Pingo’s Forum. “Pastoralism Security Three Years After Massive Evictions and Land Annexation” (Seguridad del pastoreo tres años después de los desalojos masivos y la anexión de tierras). Pingo’s Forum.

 https://drive.google.com/file/d/10d5987yMtS354CO5s8r__WH9IFDWAueu/view?usp=sharing

[5] Hyolmo, Sonam Lama. “Forced evictions suppress Maasai spirituality & sacred spaces in Tanzania” (Los desalojos forzosos reprimen la espiritualidad y los espacios sagrados de los masái en Tanzania). Mongabay, 22 de junio de 2024. https://news.mongabay.com/2024/06/forced-evictions-suppress-maasai-spirituality-sacred-spaces-in-tanzania/

[6] Ibid.

[7] Volkswagen Climate Partner. “Longido Monduli Rangeland Carbon Project, Tanzania” (Proyecto de Carbono en las Tierras de Pastoreo de Longido y Monduli, Tanzania). Volkswagen Climate Partner. https://volkswagen-climatepartner.com/project/monduli-longido/

[8] Darwin Initiative. “Protecting Tanzania's Tarangire Ecosystem” (Protección del ecosistema de Tarangire de Tanzania). Darwin Initiative, 11 de septiembre de 2024.

https://www.darwininitiative.org.uk/news/2024/09/11/protecting-tanzanias-tarangire-ecosystem/

[9] Alianza Internacional de Solidaridad con los Masái. “No Carbon Credits” (No a los créditos de carbono). https://www.misasolidarity.org/no-carbon-credits

[10] Ministerio de Recursos Naturales y Turismo. Autoridad de Gestión de la Vida Silvestre de Tanzania. “Invitation to Participate in Electronic Auctioning for Allocating Hunting Blocks in Tanzania” (Invitación a participar en una subasta electrónica para la asignación de terrenos de caza en Tanzania). 2024. https://www.tawa.go.tz/storage/app/media/uploaded-files/TANGAZO%20MNADA%20WA%2010%20NOVEMBA%202024%20ENGLISH.pdf

[11] Simoncelli, M., Lemmi, D. y Said, K. “Tanzania's Maasai people facing government pressure to leave” (El pueblo Masái de Tanzania se enfrenta a la presión del gobierno para que abandone sus tierras). Deutsche Welle, 24 de septiembre de 2025. https://www.dw.com/en/tanzanias-maasai-people-facing-government-pressure-to-leave/a-74067154

[12] Porokwa, Edward. “The Social, Economic and Cultural Impact of EACOP on Indigenous Peoples in Tanzania” (El impacto social, económico y cultural del EACOP en los Pueblos Indígenas de Tanzania). Debates Indígenas, 1 de noviembre de 2025. https://debatesindigenas.org/en/2025/11/01/the-social-economic-and-cultural-impact-of-eacop-on-indigenous-peoples-in-tanzania/

[13] Ibid.

[14] Maricha, J. “Tanzania, Uganda line up major infrastructure projects as oil exports near” (Tanzania y Uganda preparan importantes proyectos de infraestructura ante la inminente exportación de petróleo). The Citizen, 7 de febrero de 2026. https://www.thecitizen.co.tz/tanzania/news/national/tanzania-uganda-line-up-major-infrastructure-projects-as-oil-exports-near-5351528

[15] PINGO’s Forum. “Cultural Tourism or Cultural Exploitation? A Hadzabe Story” (¿Turismo o explotación cultural? Historia sobre los hadzabe). YouTube, 5 de febrero de 2026. https://www.youtube.com/watch?v=QIx_HJqbZIs

[16] PINGO’s Forum. “The Impact of Generative AI on the Hadzabe Indigenous Community” (El impacto de la IA generativa en la comunidad indígena hadzabe). YouTube, 29 de enero de 2026. https://www.youtube.com/watch?v=ndbEDS0lWo0

[17] Federación Internacional de Derechos Humanos. “Tanzania: Acts of harassment and intimidation against LHRC staffs” (Tanzania: actos de hostigamiento e intimidación contra el personal del LHRC). FIDH, 18 de noviembre de 2025. https://www.fidh.org/en/issues/human-rights-defenders/tanzania-acts-of-harassment-and-intimidation-against-lhrc-staffs

[18] Kiprono, Brian. “Samia Claims Protesters Were Paid to Burn Tanzania” (Samia afirma que se pagó a los manifestantes para que incendiaran Tanzania). Dawan Africa, 20 de noviembre de 2025. https://www.dawan.africa/news/samia-claims-protesters-were-paid-to-burn-tanzania

Etiquetas: Global governance, Derechos Humanos

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