El Mundo Indígena 2026: La Defensa de los derechos de las mujeres indígenas

Las Mujeres Indígenas representan cerca de 238 millones en todo el mundo -aproximadamente el 6,2% de la población femenina global y desempeñan un papel esencial en la protección de los territorios, culturas y conocimientos ancestrales. Sin embargo, continúan enfrentando desafíos profundos y estructurales.

La violencia y la criminalización afectan de manera desproporcionada a las Mujeres y Niñas Indígenas. En Canadá, por ejemplo, más de 4.000 han sido reportadas como desaparecidas o asesinadas en las últimas décadas, una crisis ampliamente reconocida. A nivel global, las defensoras indígenas sufren amenazas, criminalización y ataques por la defensa de sus tierras y recursos, con especial gravedad en América Latina, donde aumentan los asesinatos de lideresas ambientales. Estas violencias combinan factores de género, identidad indígena y territorio, y suelen ocurrir en contextos de impunidad y falta de acceso a la justicia.

En el ámbito normativo, existen avances importantes pero insuficientes. La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007) establece estándares fundamentales para la protección de los derechos de los Pueblos indígenas aunque su implementación sigue siendo desigual. Sólo 24 Estados han ratificado el Convenio 169 de la OIT, el único instrumento vinculante sobre derechos indígenas. Un paso significativo llegó en 2022 con la Recomendación General Nº 39 de CEDAW, el primer estándar internacional que aborda integralmente los derechos de las Mujeres y Niñas Indígenas, reforzando obligaciones estatales en materia de participación, tierras, salud, educación y protección frente a la violencia.

En conjunto, este panorama refleja tanto la magnitud de los desafíos como las oportunidades existentes para avanzar hacia el pleno reconocimiento de los derechos de las Mujeres Indígenas.


Este artículo forma parte de la 40.ª edición de El Mundo Indígena, una publicación anual de IWGIA que documenta e informa sobre los avances experimentados por los Pueblos Indígenas. Encuentre El Mundo Indígena 2026 completo


Introducción

A lo largo de las últimas décadas, las Mujeres Indígenas han consolidado un movimiento global sólido y articulado, capaz de incidir en algunos de los espacios de decisión globales. . Desde sus territorios hasta foros multilaterales, su liderazgo ha tejido redes locales, regionales y globales que defienden la paz, los derechos colectivos y la continuidad de sus culturas. Entre estas articulaciones propias de las Mujeres Indígenas destaca el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), creado hace 25 años, que reúne a lideresas de siete regiones socioculturales y se ha convertido en un actor clave para promover la participación política, fortalecer organizaciones de base y visibilizar las demandas de los Pueblos Indígenas.

Estas redes —como el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA)  la Red Asiática de Mujeres indígenas (AIWN), la Red de Mujeres Indígenas en Asia (NIWA) , la Organización de Mujeres indígenas de África  y la Red de Mujeres Indígenas del Pacifico — desempeñan un papel estratégico en los procesos colectivos de defensa territorial, paz comunitaria y derechos humanos. Gracias a su trabajo sostenido, en 2025 las Mujeres Indígenas ocuparon posiciones activas en espacios históricamente cerrados para ellas, como el Consejo de Seguridad de la ONU, las negociaciones climáticas o las mesas de diálogo de paz nacionales, demostrando que la construcción de paz también se impulsa desde los territorios hacia el ámbito internacional.

Con un cuarto de siglo de articulación global, las Mujeres Indígenas continúan mostrando que su liderazgo es indispensable para avanzar hacia un mundo más justo, diverso y sostenible.

Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI): un cuarto de siglo tejiendo paz y seguridad desde la diversidad indígena

Incidencia de FIMI en la ONU: Construyendo paz desde los aportes de las Mujeres Indígenas

Durante 2025, FIMI abogó en distintos espacios de la ONU por mecanismos incluyentes donde las Mujeres Indígenas participen plenamente en la prevención de conflictos, la consolidación de la paz y la seguridad comunitaria.

A principios de año en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW69), realizada en marzo en la sede de la ONU, FIMI y sus aliadas promovieron la agenda de paz y seguridad a la discusión global. Allí, Mujeres Indígenas de todo el mundo exigieron mayor visibilidad, participación y financiamiento para combatir las múltiples expresiones de violencia, la desigualdad y la discriminación que las afectan[1].

Se denunció que el extractivismo, la militarización de territorios y las llamadas “soluciones climáticas” excluyentes generan nuevas violencias contra las Mujeres Indígenas[2]. Las delegadas indígenas exigieron garantías de protección para las defensoras ambientales –quienes enfrentan criminalización y ataques por proteger sus tierras–, así como el respeto al consentimiento libre, previo e informado en todas las acciones que afecten sus territorios[3].

FIMI enfatizó la importancia de incluir a las Mujeres Indígenas en los debates de alto nivel y foros ministeriales, de modo que sus propuestas y recomendaciones orienten las políticas públicas[4]. En la presentación del Informe Global del estado de los derechos de las Mujeres Indígenas en la CSW, FIMI destacó un dato alarmante: una tercera parte de las personas defensoras asesinadas en 2024 fueron mujeres, evidenciando la dimensión de violencia de género que sufren las comunidades Indígenas[5]. Ante esta realidad, las lideresas demandaron a los Estados leyes y políticas con recursos suficientes para garantizar los derechos de las Mujeres y niñas Indígenas, erradicar las violencias y asegurar sus derechos colectivos –incluyendo el acceso a la tierra y la autodeterminación. Como concluyó Tarcila Rivera Zea, presidenta de FIMI, las Mujeres Indígenas deben ser reconocidas “como parte de la solución y no solo como un problema o un grupo receptor de asistencia”[6] en los esfuerzos de paz y desarrollo.

Durante el 24º período de sesiones del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas (Abril, 2025, Nueva York), por primera vez se abrió un diálogo mundial interregional e intergeneracional dedicado a los derechos de las Mujeres Indígenas[7]. Este espacio reconoció que integrar plenamente las voces y liderazgos de las Mujeres Indígenas es imprescindible para un futuro sostenible[8]. En ese marco, lideresas destacadas subrayaron la contribución de las Mujeres Indígenas a la solución de desafíos globales[9]. La ministra de Ambiente de Colombia Lena Yanina Estrada resumió la visión colectiva afirmando: “Somos dueñas de los territorios, no guardianas. Defensoras de la vida, constructoras de paz”[10]. Esta afirmación reflejó el consenso en la ONU de que las Mujeres Indígenas no solo preservan culturas y entornos, sino que lideran procesos de construcción de paz en sus comunidades, defendiendo la vida y proponiendo soluciones frente a la crisis climática, la violencia y otras amenazas.

El nuevo Relator Especial de la ONU sobre derechos de los pueblos indígenas, Albert Kwokwo Barume, respaldó esta visión en su informe de octubre de 2025. Barume señaló la “necesidad urgente de un reconocimiento y protección más sólidos” de los derechos indígenas –particularmente en demarcación territorial, reconocimiento jurídico y protección frente a la criminalización y la violencia–, subrayando que tales derechos “contribuyen de manera significativa a la paz y la seguridad” tanto de los pueblos indígenas como de la sociedad en su conjunto. Asimismo, hizo un llamado a un cambio de paradigma: instó a los Estados a dejar de considerar a los pueblos indígenas, en materia de seguridad internacional, como actores marginales[11].

Las Mujeres Indígenas poseen una larga experiencia generacional en resolución de conflictos, justicia comunitaria, mediación y construcción de paz, basada en sus saberes ancestrales y prácticas de cuidado de la vida. Sin embargo, han sido históricamente ignoradas en las resoluciones del Consejo de Seguridad y otros foros internacionales. Incluso cuando se reconoce su papel, a menudo se las excluye de las mesas de debate y de los procesos formales de toma de decisiones en paz y seguridad.

Por tanto, la paz duradera está ligada al respeto de los derechos colectivos y al liderazgo de las mujeres en la defensa de la tierra y territorios

Durante la COP30 en Belém, Brasil, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), junto con organizaciones aliadas, co-organizaron la Cumbre Global de Mujeres y Juventudes Indígenas Este encuentro histórico reunió a más de 200 lideresas de diversos continentes para consolidar una agenda global que fortalece los vínculos entre justicia climática, paz y seguridad desde las propias cosmovisiones indígenas, subrayando que la protección de la vida y los territorios es inseparable de una  paz duradera para los Pueblos Indígenas.

En la declaración política adoptada, las participantes reafirmaron que no puede haber justicia climática ni seguridad comunitaria sin el pleno reconocimiento de los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas y la participación efectiva de las mujeres y juventudes en los procesos de toma de decisiones, especialmente en temas de financiamiento climático, protección de defensoras y defensa de territorios, lo que constituye una expresión clave de seguridad integral y paz sostenible para sus comunidades. Asimismo, exigieron mecanismos de financiamiento directo, simplificado y culturalmente apropiado que permitan responder a sus prioridades estratégicas y garanticen la seguridad económica y territorial de las Mujeres Indígenas como pilares de la paz en sus pueblos.

Otro avance significativo y simbólico en 2025 fue el reconocimiento internacional del rol fundamental de las Mujeres Indígenas. En noviembre, la Asamblea General de la ONU adoptó oficialmente el Día Internacional de la Mujer Indígena (a celebrarse cada 5 de septiembre)[12]. Esta proclamación histórica –fruto de años de incidencia de Mujeres Indígenas y organizaciones aliadas– es un acto de memoria, justicia y compromiso. La resolución correspondiente honra la “fuerza, sabiduría y liderazgo” de millones de Mujeres Indígenas en las siete regiones socioculturales del mundo[13], reconociendo sus aportes en la defensa de territorios, la protección de lenguas y culturas, la transmisión de conocimientos ancestrales y la organización comunitaria. FIMI saludó esta decisión como un paso fundamental e instó a que el nuevo Día Internacional sirva para reafirmar la responsabilidad de los Estados en eliminar el racismo, la discriminación, las violencias y desigualdades que aún enfrentan las Mujeres Indígenas[14].

Cabe recordar que en 2022 otro mecanismo internacional –el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW)– adoptó la Recomendación General Nº39, un instrumento pionero que reconoce los derechos individuales y colectivos de las Mujeres y Niñas Indígenas. La adopción de esta recomendación ha implicado el diseño e implementación de un Plan de acción para asegurar el compromiso de los Estados a través de políticas y presupuestos para las Mujeres y niñas Indígenas.

Mujeres Indígenas tejiendo la paz en sus comunidades: encuentros y acciones que fortalecen el tejido por la paz

En 2025, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) celebró sus 25 años de existencia como mecanismo global de articulación y liderazgo indígena, reconociendo un cuarto de siglo de lucha colectiva por los derechos, la justicia y la participación política de las Mujeres Indígenas desde sus diversas cosmovisiones.  Fue así que entre el 19 y el 21 de junio de 2025, Lima, Perú, recibió a lideresas de las siete regiones socioculturales del mundo en un encuentro que fue mucho más que una conmemoración histórica: fue un espacio de memoria, reflexión y proyección estratégica para fortalecer el papel de las Mujeres Indígenas en la construcción de paz, seguridad territorial y políticas multilaterales. Bajo el lema “Tejiendo juntas por nuestros derechos”, las participantes homenajearon a las fundadoras, compartieron aprendizajes acumulados y reafirmaron que la incidencia en espacios internacionales y la acción comunitaria son dos caras de una misma lucha por la paz integral de nuestros pueblos, donde el respeto a los derechos colectivos, la autodeterminación y la protección de territorios son pilares fundamentales de seguridad y convivencia pacífica para las generaciones presentes y futuras.

Esta articulación entre lo global y lo local no se limitó al ámbito conmemorativo. Mientras impulsaban cambios en la arena internacional, las Mujeres Indígenas también continuaron construyendo paz y seguridad desde la base comunitaria a lo largo de 2025. En diversas regiones, ellas lideran iniciativas locales de resolución de conflictos, justicia restaurativa, prevención de la violencia y diálogo intercultural, muchas veces articulando estos esfuerzos con su incidencia global.

Un caso emblemático es el de Felicitas Martínez Solano, lideresa Me’phaa (Tlapaneca) de Guerrero, México. Pionera en la implementación de sistemas de justicia comunitaria, Martínez Solano fue la primera mujer coordinadora de la Policía Comunitaria CRAC-PC de San Luis Acatlán. Bajo su liderazgo, las comunidades han consolidado un modelo de justicia indígena basado en la reeducación y la reintegración social, en contraste con el enfoque punitivo estatal[15]. Este sistema comunitario permite responder de forma inmediata a los delitos menores, estableciendo normas y sanciones propias. En lugar de largas penas carcelarias, se busca que los infractores reparen el daño y contribuyan positivamente a la comunidad durante el día, cumpliendo detenciones breves por las noches[16]. Los resultados han sido notables: según Martínez Solano, este enfoque no solo es más efectivo en el contexto indígena, sino que además representa un ahorro significativo para el Estado mexicano, al reducir costos judiciales y penitenciarios[17]. Aunque la Constitución de México reconoce la jurisdicción indígena, Felicitas señala que en la práctica muchos de esos derechos aún quedan “solo en el papel”[18]. No obstante, su trabajo incansable demuestra cómo la justicia ancestral puede fortalecer la paz local, al resolver conflictos mediante la reparación del tejido comunitario y la disminución de la violencia. El ejemplo de Felicitas Martínez –difundido en 2025 incluso en medios internacionales[19]– inspira a otras Mujeres Indígenas a reivindicar sus sistemas normativos propios como aporte a la seguridad y la convivencia pacífica.

En América Latina, las Mujeres Indígenas también han asumido roles protagónicos en procesos de paz nacionales. Un antecedente importante fue la participación de lideresas indígenas colombianas en el Acuerdo de Paz de 2016 entre el gobierno y las FARC, asegurando la inclusión de un enfoque étnico y de género en la implementación de la paz[20]. En 2025, esas mismas lideresas –organizadas en redes como Mujeres Indígenas por la Paz– continuaron trabajando para que los compromisos del Acuerdo se materialicen en los territorios, desde la restitución de tierras hasta los programas de sustitución de cultivos ilícitos. De igual forma, en Perú, jóvenes quechuas como las intérpretes judiciales comunitarias están contribuyendo a la paz y la justicia al derribar barreras lingüísticas en los tribunales[21]. Su labor garantiza el derecho a un juicio justo para los quechua hablantes y previene conflictos derivados de la incomprensión cultural en el sistema legal. Estas acciones de traducción y acompañamiento permiten resolver disputas con respeto a la identidad indígena, reforzando la confianza de las comunidades en la justicia estatal.

En África, las Mujeres Indígenas han liderado procesos de construcción de paz y transformación social[22]. Por ejemplo, en regiones del Sahel y África Oriental, son ellas quienes median en conflictos locales por acceso a agua y pastos, valiéndose de sus conocimientos tradicionales de manejo de recursos. FIMI destaca que gracias al liderazgo de las mujeres  en tales iniciativas, se han logrado acuerdos comunitarios de convivencia pacífica entre pastores y agricultores, reduciendo la violencia interétnica. Además, políticas contra prácticas nocivas –como el matrimonio infantil y forzado– y a favor de la educación de las niñas han sido impulsadas por Mujeres Indígenas en países africanos, contribuyendo a sociedades más seguras e inclusivas[23]. Un hecho transformador en 2025 fue la elección de varias concejales indígenas en Uganda, algo sin precedentes que “cambia las estructuras de poder desde la base”[24]. La presencia de Mujeres Indígenas en los gobiernos locales ugandeses no solo visibiliza a sus comunidades, sino que abre oportunidades para atender conflictos sociales con enfoques interculturales y de género, fortaleciendo la paz en esos territorios.

En la región Asia-Pacífico, jóvenes indígenas combinaron su incidencia internacional con la implementación de proyectos locales de resolución de disputas basados en la costumbre indígena. Tal es el caso de comunidades en Nepal quienes, ante la ausencia del Estado, las mujeres Tharu organizaron comités de paz comunitarios para mediar en conflictos familiares y garantizar la seguridad de mujeres y niñas. En las islas del Pacífico, Mujeres Indígenas han estado al frente de iniciativas de resiliencia climática comunitaria (por ejemplo, desarrollando modelos de “Power Systems” tradicionales para gestionar recursos), entendiendo que la degradación ambiental genera tensiones que pueden escalar a conflictos[25]. Al enfrentar la crisis climática con soluciones locales y culturalmente pertinentes, estas lideresas están también previniendo futuros escenarios de inseguridad y desplazamiento.

Es importante notar que muchos de estos esfuerzos se desarrollan en contextos de violencia estructural persistente. La defensa del territorio frente a intereses extractivos suele colocar a las Mujeres Indígenas en situaciones de riesgo. En Canadá, por ejemplo, la realidad de más de 4.000 Mujeres y Niñas Indígenas desaparecidas o asesinadas evidencia la intersección de la violencia de género, el racismo y la desprotección estatal[26]. En América Latina, la militarización y los conflictos socio-territoriales continúan amenazando la vida de líderes comunitarias: solo en 2023 se registraron decenas de defensoras indígenas criminalizadas o agredidas por oponerse a proyectos mineros y petroleros. Ante ello, FIMI y sus organizaciones socias redoblaron la denuncia internacional de estos casos y articularon redes de solidaridad para la protección de defensoras. Un ejemplo fue el acompañamiento de FIMI al llamado urgente para frenar la represión y militarización en comunidades amazónicas, donde las Mujeres Indígenas advirtieron que la seguridad no puede alcanzarse mediante la violencia estatal, sino mediante el respeto al diálogo y la autonomía de los pueblos.

A pesar de los desafíos, las Mujeres Indígenas fortalecieron espacios de cuidado colectivo y sanación entre ellas, reconociendo que su bienestar emocional es un pilar para sostener la lucha por la paz. Ejemplo de ello, fue el círculo de resiliencia feminista organizado por el consorcio Liderando desde el Sur, donde se compartieron estrategias de autocuidado, protección holística y apoyo mutuo ante la intensificación de las crisis múltiples (climática, sanitaria, política)[27]. Estas prácticas interculturales de cuidado —tejidas a partir de valores comunitarios— son en sí mismas actos de construcción de paz, pues revierten el impacto de la violencia y refuerzan los lazos de solidaridad más allá de fronteras.

Conclusiones

La paz y seguridad no son conceptos ajenos a los Pueblos Indígenas, sino que están profundamente entrelazados su visión de equilibrio y armonía, así mismo con sus luchas por la vida, la tierra y la dignidad. Las actividades de las Mujeres Indígenas en la ONU y otros mecanismos internacionales lograron visibilizar las demandas urgentes: el fin de la violencia y la discriminación, la protección de las defensoras, el respeto a sus territorios y el derecho a participar en igualdad de condiciones en todos los procesos de paz. A la par, desde sus comunidades, Mujeres Indígenas concretaron iniciativas ejemplares de resolución de conflictos y justicia, demostrando al mundo que los conocimientos ancestrales ofrecen soluciones sostenibles a las crisis globales actuales.

Las Mujeres Indígenas vamos tejiendo juntas nuestras voces desde los rincones más remotos hasta los salones de Naciones Unidas, dejando claro que “nuestra historia no muere, nuestra palabra no termina”[28]. Somos quienes, con hilos de resistencia y esperanza, continuamos abriendo caminos de justicia, diálogo y reconciliación para nuestros pueblos. Si algo enseñó 2025, es que no habrá paz posible sin las Mujeres Indígenas; con nosotras, la paz tiene raíces más firmes y un horizonte más inclusivo para todas las sociedades.

El Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) es una red global que articula a mujeres indígenas de siete regiones socioculturales. El FIMI está enfocado en la incidencia política, el fortalecimiento de capacidades, el empoderamiento económico y el desarrollo de liderazgos.


Este artículo forma parte de la 40.ª edición de El Mundo Indígena, una publicación anual de IWGIA que documenta e informa sobre los avances experimentados por los Pueblos Indígenas. Encuentre El Mundo Indígena 2026 completo


Notas y referencias

[1] FIMI. “Mujeres Indígenas de todo el mundo reclaman más visibilidad y fondos contra la violencia.” https://fimi-iiwf.org/noticia/mujeres-indigenas-de-todo-el-mundo-reclaman-mas-visibilidad-y-fondos-contra-la-violencia/

[2] FIMI. “Desde nuestros territorios hasta la ONU: Incidencia de las Mujeres Indígenas en la CSW69.” https://fimi-iiwf.org/desde-nuestros-territorios-hasta-la-onu-incidencia-de-las-mujeres-indigenas-en-la-csw69/

[3] Ibid.

[4] FIMI, op. cit. 1

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] FIMI. “Las Mujeres Indígenas proponen caminos de transformación en el Foro Permanente de la ONU 2025.” https://fimi-iiwf.org/las-mujeres-indigenas-proponen-caminos-de-transformacion-en-el-foro-permanente-de-la-onu-2025/

[8] Ibid.

[9] Ibid.

[10] Ibid.

[11] Naciones Unidas Derechos Humanos Oficina del Alto Comisionado. “A/80/181: Identificación, demarcación, registro y titulación de las tierras de los Pueblos Indígenas: prácticas y enseñanzas - Informe provisional del Relator Especial sobre los derechos de los Pueblos Indígenas.” 13 de octubre de 2025. https://www.ohchr.org/es/documents/thematic-reports/a80181-identification-demarcation-registration-and-titling-indigenous

[12] FIMI. “La ONU oficializa el Día Internacional de la Mujer Indígena: un acto de memoria, justicia y reconocimiento.” https://fimi-iiwf.org/noticia/la-onu-oficializa-el-dia-internacional-de-la-mujer-indigena-un-acto-de-memoria-justicia-y-reconocimiento/

[13] Ibid.

[14] Ibid.

[15] FIMI. “Felicitas Martínez Solano: ’La justicia indígena le ahorra muchísimo dinero al Estado mexicano.’” https://fimi-iiwf.org/noticia/felicitas-martinez-solano-la-justicia-indigena-le-ahorra-muchisimo-dinero-al-estado-mexicano/

[16] Ibid.

[17] Ibid.

[18] Ibid.

[19] Ibid.

[20] Swissinfo. “Las Mujeres Indígenas son clave contra la crisis climática, de DD.HH. y de justicia social.” 20 de junio de 2025. https://www.swissinfo.ch/spa/las-mujeres-ind%C3%ADgenas-son-clave-contra-la-crisis-clim%C3%A1tica,-de-dd.hh.-y-de-justicia-social/89554251

[21] Ibid.

[22] Ibid.

[23] Ibid.

[24] Ibid.

[25] Ibid.

[26] Ibid.

[27] FIMI, op. cit. 2

[28] FIMI, op. cit. 4

Etiquetas: Derechos Humanos, Procesos internacionales

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