• Pueblos Indígenas en Israel

    Pueblos Indígenas en Israel

Mundo Indígena 2019: Israel

Los ciudadanos beduinos árabes de Israel son indígenas del desierto de Negev (Naqab, en árabe), donde han vivido durante siglos como un pueblo seminómada, mucho tiempo antes de la creación del Estado de Israel en 1948.

Combinando ganadería con agricultura, están establecidos en aldeas relacionadas por sistemas de parentesco y esto ha determinado en gran medida la propiedad de la tierra. Antes de 1948, unos 65.000-100.000 beduinos vivían en el Negev. Después de 1948, la mayoría fueron expulsados o huyeron a Egipto y Jordania, permaneciendo solo unos 11.000 en la zona.

Durante los primeros años de la década de 1950 y hasta 1966, Israel concentró a los beduinos en una zona restringuida conocida por el nombre de “al-Siyāj” bajo administración militar, representando solo un 10% de su tierra ancestral original. Durante este período, aldeas enteras fueron desalojadas de sus ubicaciones en el oeste y norte del Negev y trasladadas a la zona de Siyāj.1

En la actualidad, unos 258.500 ciudadanos beduinos de Israel viven en el Negev en tres tipos de localidades: municipios (townships) planificados por el Gobierno, aldeas reconocidas y aldeas que Israel rechaza reconocer (aldeas no reconocidas).2 Hay 35 aldeas beduinas no reconocidas en el Negev a las que Israel se refiere como la “dispersión” o “aldeas ilegales”, denominando a sus habitantes “intrusos” en tierra estatal y “delincuentes”.3 La mayoría de la población beduina perdió su tierra cuando Israel la declaró “mawat” (“muerta”, tierras agrícolas no cultivadas) y las reclamó como tierras del Estado.4 Además, la Ley de Adquisición de Tierra de 1953 determinó que aquella tierra que no contara con los derechos de sus propietarios oficialmente reconocidos a fecha de abril de 1952 se convertiría en tierra estatal, provocando que más beduinos perdieran todos los derechos a sus tierras fuera de su zona de vida.5 No se hizo ninguna excepción con los beduinos del Negev expulsados forzosamente de sus tierras ancestrales por el mismo Gobierno israelí que siguió adelante para convertirse en el guardián “legítimo” de esas viviendas.

Desde el comienzo de la década de 1970, Israel está llevando a cabo un continuo proceso de urbanización no consensuado y no participativo. Como resultado, en la actualidad más del 72% de la población beduina en el Negev reside en municipios y aldeas reconocidas que se caracterizan por pobreza, carencias, alto desempleo, delincuencia y tensión social, así como dotación insuficiente de servicios estatales.6 El restante 28% de la población beduina (unas 72.000 personas) viven en aldeas no reconocidas7 que no aparecen en ningún mapa oficial y que en su amplia mayoría no cuentan con instalaciones sanitarias ni educativas ni infraestructuras básicas. Sus residentes no tienen organismos gubernamentales locales oficiales y solo están representados en el Consejo Regional de las Aldeas No Reconocidas (RCUV), un organismo comunitario no oficial.

El defensor de derechos humanos Sheikh Sayah condenado a 10 meses de prisión

El 25 de diciembre de 2018, Sheikh Sayah Abu Madhi’m A-Turi, el icónico líder de la aldea no reconocida al-‘Arāgīb, y uno de los líderes de las batallas más largas contra la expropiación de tierra beduina en el Negev, fue enviado a prisión. Condenado por la Corte de Magistrados de Beer Sheva8 en 2017 por 19 cargos de intrusión, 19 cargos de entrada ilegal en tierra pública y un cargo de “violación de la ley”, y después de que su apelación fuera denegada, Sayah fue sentenciado a diez meses en prisión, cinco meses de libertad condicional y una multa de 36.000 nuevos shekels israelíes (ILS).

Sayah, de 69 años, nació en la aldea de al-‘Arāgīb en 1949. Esta aldea se creó durante el período otomano, sobre tierras que los residentes de la aldea habían comprado a principios del siglo XX a la tribu al-‘Ukabi y por las que pagaron impuestos territoriales a las autoridades otomanas y británicas. No obstante, desde 2000, el Gobierno de Israel ha perpetrado reiteradas acciones para desposeerles de sus hogares, al tiempo que rechaza sus reclamaciones sobre la tierra. Ha intentado impedir que los residentes de la aldea cultiven su tierra – inicialmente utilizando  pulverización  aérea  de  sustancias  químicas peligrosas,9 después arando los campos y destrozando los cultivos. El 27 de junio de 2010, la aldea fue destruida por autoridades estatales, forzando a los residentes de la aldea a construirse cobertizos y vivir en insoportables condiciones, experimentando la continua destrucción de su aldea cada mes. A fecha de finales de 2018, la aldea había sido demolida 137 veces.10

La criminalización de vivir en la tierra de Sayah y las conclusiones de que estos delitos comportan penas de prisión en efecto penalizan a miles de ciudadanos beduinos en similar estatus. Hay razón para creer que Sayah y su familia han sido señalados de manera singular mediante acciones coercitivas con el máximo rigor de la ley precisamente porque han optado por una lucha no violenta por los derechos de los beduinos en el Negev. Sayah ha utilizado su posición pública para aumentar la sensibilización y promover el reconocimiento de otras aldeas no reconocidas en el Negev que se enfrentan a dificultades similares.

Mecanismos de desplazamiento forzado

En 2018, Israel continúo su deliberada política hacia los residentes de las aldeas no reconocidas, dirigida a hacerles renunciar a sus reivindicaciones de propiedad de tierras y a que se trasladasen a zonas urbanas masificadas.

Mientras que la política de demoliciones de casas a menudo se presenta solo para el fin de hacer cumplir las leyes de planificación y construcción, en realidad se utiliza para reorganizar y rediseñar el espacio en la región sur de Negev-Naqab de Israel de acuerdo con las aspiraciones del Estado de eliminar las aldeas no reconocidas. En otras palabras, leyes diseñadas para regular la planificación y construcción en Israel se convierten en herramientas para ejercer presión sobre los ciudadanos con el fin de que entren en procedimientos de “regularización” que dan como resultado el despojo de beduinos de sus tierras y un traslado forzado desde aldeas no reconocidas a municipios gubernamentales.

Dos leyes recientes son ejemplo de estas herramientas:

La Ley Kaminitz fue promulgada el 6 de abril de 2017 para incrementar el “cumplimiento y penalización de delitos de planificación y construcción.” La ley perjudica a ciudadanos beduinos de Israel ya que ignora el rechazo sistemático de sus reivindicaciones históricas a su tierra ancestral, así como también décadas de desplazamiento forzado, despojo y discriminación en planificación y otorgación de tierra estatal contra ellos, que les ha dejado incapaces de cumplir con la ley. Además, la ley está concebida como una herramienta para promover demoliciones de casas en las aldeas beduinas. 11

La Ley Básica: Israel – La Nación-Estado del Pueblo Judío fue promulgada en julio de 2018 e instituye la segregación étnica como una nueva norma jurídica en todo Israel (artículo 1). El artículo 7 de esta nueva Ley Básica estipula que el desarrollo del asentamiento judío es un “valor nacional” y que el Estado debe actuar para alentar y promover su establecimiento y consolidación. Dentro de la Línea Verde,12 es probable que la ley sea utilizada para establecer exclusivamente ciudades judías, incluyendo en el Negev y otras áreas donde se concentra la población de ciudadanos árabes.

Tres categorías de demoliciones

Las autoridades clasifican las demoliciones en las aldeas beduinas como “acometidas”, “autoejecutadas” y “en trámite”. Demoliciones “acometidas” son las llevadas a cabo por las autoridades y realizadas durante días intensivos de demolición, en los que inspectores de los varios departamentos implicados, acompañados por gran número de fuerzas de la unidad de élite Yoav de la policía israelí13 y excavadoras, entran en aldeas con el fin de demoler estructuras.14

Demoliciones realizadas por los propietarios de edificios se denominan “autoejecutadas”. Incluyen  también  estructuras  que  son demolidas “en trámite”, es decir, demoliciones realizadas por los propietarios antes de recibir ninguna orden. Estas últimas ascienden aproximadamente al 30% del total de demoliciones “autoejecutadas”.

Las demoliciones “autoejecutadas” y “en trámite” se llevan a cabo por una variedad de razones: el deseo de evitar el trauma de la llegada de un amplio dispositivo de fuerzas policiales sin previo aviso; las sanciones penales que se pueden imponer a los propietarios de las estructuras; la posibilidad de salvar equipamiento personal y materiales de construcción en demolición controlada; amenazas por las autoridades de demandar a los propietarios por los costes de la demolición, y más. Este tipo de demolición se ha vuelto más común en los últimos años, cuadruplicándose en un período de solo cuatro años: de 376 demoliciones en 2013 a 1.579 en 2017.15

Dado que los beduinos son pobres y ocupan la parte más baja de la escala socioeconómica en Israel, es razonable pensar que muchos de ellos no podrán pagar estas multas, arriesgándose por tanto a procedimientos penales. Los datos indican un endurecimiento de la postura de las autoridades y un incremento en la presión dirigida a conseguir el traslado forzoso de ciudadanos beduinos desde las aldeas no reconocidas a los municipios y aldeas reconocidas, mediante una constante presencia de unidades de vigilancia del cumplimiento de la ley, demoliciones y patrullas.16

El impacto de las demoliciones

Las demoliciones “acometidas” se realizan de manera violenta y con maquinaria pesada. A veces, las fuerzas implicadas utilizan caballos, perros y varios medios aéreos, como drones. Los residentes manifiestan sentimientos de humillación, trauma por su desplazamiento físico de sus hogares y confusión sobre su futuro.

En enero de 2017, la demolición planeada de Umm al-Hīrān fue terriblemente mal cuando la policía israelí disparó y asesinó al profesor de matemáticas palestino de 50 años, Ya’aqub Abu al-Qian (véase El Mundo Indígena 2018), mientras salía en su coche con sus pertenencias antes de que su casa fuera demolida. Su coche posteriormente golpeó y mató a un policía. La policía y el ministro de Seguridad Pública inmediatamente expresaron que se trataba de un acto deliberado de terrorismo. Investigaciones posteriores, separadas, por parte del Departamento de Investigación de la Policía y Shin Bet (Servicio de Seguridad General de Israel) no encontraron pruebas de la intención de Abu alQi’an de matar al policía. A finales de 2017, Shin Bet presentó sus conclusiones al fiscal del Estado, Shai Nitzan. En abril de 2018, Nitzan decidió cerrar el expediente. Manifestando que las pruebas no eran concluyentes y afirmando que “es imposible decidir si fue un ataque terrorista”, Nitzan no mencionó ninguna de las conclusiones de Shin Bet, ni absolvió a Abu al-Qian de las acusaciones dirigidas contra él.17

En marzo de 2018, residentes de Umm al-Hīrān recibieron noticias de que sus hogares serían demolidos durante la segunda mitad de abril de 2018. Una mayoría de los residentes después firmó un acuerdo con el Estado, bajo gran coacción, para trasladarse a la ciudad beduina de Hūrah. Un líder comunitario, Ra’ad Abu al-Qi’an, informó que autoridades israelíes habían forzado a residentes a firmar el acuerdo en la madrugada ya que los israelíes trajeron policía y equipos de demolición a la aldea. También comunicó que las familias de unos 170 residentes firmaron el acuerdo ante el temor de que se produjeran de nuevo los cruentos incidentes de “sangre y asesinato” vividos en enero de 2017.18

Alta incidencia de pobreza

De 20 bebés beduinos nacidos hoy en el Negev, 14 serán pobres.19 Datos publicados en 2017 por el Instituto de Seguridad Social de Israel (NII)20 muestran que el índice de pobreza entre familias beduinas era de 58,5% en 2016, comparado con el 13,3% entre familias judías israelíes y el 48,7% entre familias árabes no beduinas. Entre individuos beduinos, el índice de pobreza se situó en 63,4% y entre niños beduinos en 68,2%. Estas cifras se comparan a índices de 17,4% y 23,9%, respectivamente, entre israelíes judíos viviendo en el sur. Por tanto, de acuerdo con estos datos oficiales, un abrumador porcentaje de dos tercios de familias, individuos y niños beduinos vivían por debajo del umbral de pobreza en 2016. Pese a esta realidad, Israel no tiene ningún plan para reducir la pobreza entre los beduinos.

A pesar de lo alarmante de estas cifras, se subestima de manera significa los niveles de pobreza entre los beduinos, ya que el grupo más empobrecido, las 72.000 personas que viven en aldeas no reconocidas, no se incluyeron en el estudio del Instituto de Seguridad Social de Israel. Estas personas tienen acceso a muy pocos servicios gubernamentales y en la mayoría de los casos a ninguno en absoluto. En la mayoría de las aldeas no existen escuelas, guarderías ni clínicas sanitarias. No hay infraestructura, como electricidad, agua corriente, vías pavimentadas ni sistemas de alcantarillado, en ninguna de ellas. Por consiguiente, las poblaciones de estas aldeas se ven obligadas a sufrir severas penurias y pobreza, agravado por el hecho de que no pueden acceder a sus derechos civiles, políticos y sociales básicos. La política de demoliciones de casas, dirigida por el Gobierno de Israel y varias autoridades de cumplimiento, contribuye a la pobreza de las personas beduinas ya que constantemente se les niega su derecho básico a una vivienda digna.

Instituciones israelíes sistemáticamente no recogen datos específicos y detallados de ciudadanos beduinos de Israel, dejándoles ausentes de muchos estudios, informes estadísticos y otras fuentes de datos pertinentes. La incoherente e incompleta recopilación de datos del Estado sobre los beduinos en su conjunto, y aquellos en las aldeas no reconocidas más específicamente, contribuye aún más a la exclusión de los beduinos, ya que impide la eficaz elaboración de políticas por parte de Israel para proteger y promover sus derechos humanos.21

Perspectiva para 2019

Planes para seguir adelante con el desarrollo de la planificada mina de fosfato en Sde Barir, cerca de Arad, fueron aprobados por el gabinete interministerial de planificación, construcción, tierra y vivienda (Gabinete HaDiyur) en enero de 2018.22 Esta aprobación ha allanado el camino para el desplazamiento forzado de las aldeas beduinas al-Fur’ah, al-Ġazzah y az-Za’arūrah donde viven miles de beduinos. También expondrá a miles más a riesgos para la salud y el medio ambiente. Aún no se ha concluido un estudio sobre impacto ambiental. Adalah, el municipio de Arad y otros, han presentado una demanda ante el Tribunal Supremo de Israel contra la nueva mina y la primera audiencia sobre el asunto tendrá lugar el 27 de febrero de 2019.

Otros planes de “Desarrollo” ya están programados para ser finalmente adoptados e implementados en los próximos años y podrían igualmente conllevar el desalojo forzoso [traslado] de varios miles de beduinos. Estos planes incluyen la extensión de la Carretera 6 (autopista Trans-Israel);23 la zona industrial especial Ramat Beka para el uso de Elbit Systems, una empresa israelí recientemente privatizada de producción de armas;24 y la expansión de la zona de tiro Beka’at Kana’im para fines militares.25

Notas y referencias

  1. Véase NCF, “The Arab-Bedouin Community in the Negev-Nagab” en http://bit.ly/2T1Ddrk
  2. Véase Central Bureau of Statistics (CBS), 1 de enero de 2018 en http://bit.ly/2T0wRZa
  3. Para un mapa interactivo de las aldeas árabes beduinas en el Negev-Naqab, incluyendo antecedentes e información sobre servicios e infraestructura, véase https://www.dukium.org/map/
  1. Por ejemplo, véase “Colonialism, Colonization, and Land Law in Mandate Palestine” en http://bit.ly/2T0u7uT
  2. Véase el Knesset, 2010 en http://bit.ly/2T8fHIY
  3. Véase CBS, Estimaciones de población total en localidades, su población y otra información.
  4. ibid
  5. La Corte de Magistrados Beer Sheva es una de las cinco Cortes de Magistrados de Israel, los tribunales de primera instancia del sistema israelí.
  6. A esta práctica se puso fin tras una demanda presentada ante el Tribunal Supremo de Justicia, con la ayuda de Legal Center for Arab Minority Rights in Israel Adalah y Negev Coexistence
  7. Registro de Demoliciones de Casas y Destrucción de Cultivos, 2018 en http://bit.ly/2NeMire
  8. 11 La ley tiene también la misión de servir como herramienta para promover demoliciones de casas en ciudades, aldeas y barrios árabes en todo Israel y Jerusalén Este. Véase Haaretz en http://bit.ly/2T5wH2C
  9. La Línea Verde se refiere a las líneas de armisticio de 1949 establecidas entre Israel y sus vecinos árabes al término de la Guerra de Independencia de
  10. La Unidad Yoav es una unidad de patrulla especial de la policía creada en 2012 como parte de la decisión del Gobierno de aprobar el Plan Prawer y con el propósito de ayudar en la implementación del mismo. El área de trabajo de la Unidad Yoav es principalmente las aldeas beduinas del Negev/Naqab.
  11. Véase Informe de NCF “House Demolitions as a Central Tool for the Dispossession and Concentration of the Bedouin Population in the Negev/Naqab Updated Data for 2017”, 2018 en http://bit.ly/2T5x0KO
  12. Ibid
  13. Ibid
  14. Véase Informe de NCF, op cit.
  15. Véase Jerusalem Post, “Bedouin agree to leave village that saw deadly standoff with police” en http://bit.ly/2T0x3Yo; Véase The Electronic Intifada en http://bit.ly/2T2DQ3P
  16. Véase NCF, 1 de marzo de 2018 en http://bit.ly/2T5U8ZJ
  17. Véase NII, diciembre de 2017 en http://bit.ly/2T53Uep
  18. Véase NCF, 21de enero de 2019 en http://bit.ly/2TbpLBj
  19. El plan director para la mina de fosfato de Sde Barir fue aprobado en 2015 por el Comité Nacional para Planificación y Construcción, pero su desarrollo se ha retrasado debido a, entre otros asuntos, objeciones por parte del Ministerio de Sanidad que expresó preocupación porque la actividad minera en Sde Barir supondría un peligro para la salud de los residentes de comunidades
  20. Véase BTL en http://bit.ly/2T3POtN
  21. Véase Branza en http://bit.ly/2T5xNLM
  22. Véase Adalah, “Israel announces massive forced transfer of Bedouin citizens in Negev” en http://bit.ly/2T4resU

El Foro de Convivencia para la Igualdad Civil en el Negev (The Negev Coexistence Forum for Civil Equality, NCF) fue creado en 1997 como un espacio para la sociedad común árabe-judía en la lucha por la igualdad civil y el avance hacia la tolerancia mutua y la coexistencia en el Negev/Naqab. Es la única organización árabe-judía que sigue centrada unicamente en los problemas a los que se enfrenta la zona de Negev/ Naqab. NCF considera que el Estado de Israel no respeta, protege ni cumple sus obligaciones en materia de derechos humanos, sin discriminación, hacia las comunidades indígenas árabes beduinas en el Negev/Naqab. Como resultado, NCF ha establecido como uno de sus objetivos el logro de plenos derechos civiles e igualdad para todas las personas cuyo hogar está en el Negev/Naqab.

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