• Pueblos indígenas en Uganda

    Pueblos indígenas en Uganda

El Mundo Indigena 2020: Uganda

Los pueblos indígenas de Uganda incluyen antiguas comunidades de cazadores-recolectores, como los Benet y los Batwa. También incluyen grupos minoritarios como los Ik y los pastores Karamojong y Basongora, que no están reconocidos específicamente como pueblos indígenas por el Gobierno.

Los Benet, cuya cifra asciende a poco más de 8500, viven en la parte noreste de Uganda. Los aproximadamente 6700 Batwa, viven principalmente en la región sudoeste y fueron desposeídos de sus tierras ancestrales cuando los bosques de Bwindi y Mgahinga fueron declarados parques nacionales en 1991.1 Los Ik, cuya población asciende a alrededor de13.939, viven en el borde de la región de Karamoja-Turkana a lo largo de la frontera entre Uganda y Kenia. El pueblo Karamojong vive en el noreste del país y suman 1.025.800al momento del censo nacional de 2014. Los Basongora, que suman 15.897, son una comunidad de ganaderos que viven en las tierras bajas adyacentes al monte Rwenzori en Uganda occidental.

Todas estas comunidades tienen una experiencia común de carencia de tierras inducida por el Estado y de injusticias históricas causadas por la creación de zonas de conservación en Uganda. Han sufrido diversas violaciones de los derechos humanos, incluidos continuos desalojos forzosos y/o exclusiones de las tierras ancestrales sin consulta ni consentimiento de la comunidad ni una compensación adecuada (o ninguna). Otras violaciones incluyen la violencia y la destrucción de hogares y propiedades, incluido el ganado; la negación de sus medios de subsistencia y de su vida cultural y religiosa mediante su exclusión de las tierras ancestrales y los recursos naturales; y el resultado de su continuo empobrecimiento, explotación social y política y marginación.

La Constitución de 1995 no ofrece una protección expresa a los pueblos indígenas, pero el artículo 32 impone al Estado la obligación de adoptar medidas de acción afirmativa a favor de los grupos históricamente desfavorecidos y discriminados. Esta disposición, que fue concebida y prevista inicialmente para hacer frente a las desventajas históricas de los niños, las personas con discapacidades y las mujeres, es la fuente jurídica básica de la acción afirmativa en favor de los pueblos indígenas de Uganda.3 La Ley de Tierras de 1998 y el Estatuto Nacional del Medio Ambiente de 1995 protegen los intereses consuetudinarios en materia de tierras y usos tradicionales de los bosques. Sin embargo, estas leyes también autorizan al Gobierno a excluir las actividades humanas en cualquier zona forestal, al declararla zona protegida, lo que anula los derechos consuetudinarios a la tierra de los pueblos indígenas.4

Uganda nunca ha ratificado el Convenio N.º 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que garantiza los derechos de los pueblos indígenas y tribales en los Estados independientes, y estuvo ausente en la votación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP) en 2007.

Expansión de los parques nacionales en Karamoja

La movilidad forma parte de los medios estratégicos de pastoreo de los Karamojong para acceder al agua, pastos y mercados disponible en  cada estación y a la gestión de la variabilidad climática en las tierras secas. La subregión de Karamoja alberga el Parque Nacional de Caza del Valle de Kidepo, que es el segundo parque más grande de Uganda. El parque ocupa lo que tradicionalmente eran zonas de pastoreo en la estación seca, de los pastores Karamojong en los pueblos de Usake, Kamion, Morungole, Kawalakol, Lotukei y Lokori y tiene una rica diversidad de especies de flora y fauna. La declaración de la zona como parque de caza sin tener en cuenta los intereses de la comunidad ha alimentado inevitablemente un conflicto continuo entre la comunidad y la Autoridad de Vida Silvestre de Uganda (UWA).

Lamentablemente, la UWA sigue reclamando territorio adicional para las zonas de conservación, lo que restringe aún más el acceso de los pastores a las tierras de pastoreo y a los puntos de agua. Esto sucede en las colinas de Koteen, en el corredor de la Reserva de Vida Salvaje de Matheniko Bokora, en el corredor de la Reserva de Vida Salvaje de Pian Upe y en los corredores del Parque Nacional de Caza del Valle de Kidepo.

En octubre de 2019, la UWA amplió los límites de las reservas de Matheniko Bokara y Koteen Loyoro y plantó balizas en las tierras de pastoreo en la estación seca de la comunidad de Kalosaris, tierras de pastoreo que antes compartían los pastores Matheniko, Bokora y Jie (clanes de los pastores Karamojong). Esta acción de expansión de los parques nacionales se realizó sin consultas previas con las comunidades y dio lugar a nuevos conflictos.

Enmienda de la Ley de Vida Silvestre

La Ley de Vida Silvestre enmendada de 2018 permite compensar a las familias y comunidades cuyos bienes hayan sido destruidos por animales silvestres mientras se encuentren fuera de las zonas de conservación. Sin embargo, a pesar de ello, las comunidades de pastores que viven en los subcondados de Sidok, Loyoro, Lolelia, Lobanya y Lokomebu dentro de los distritos de Kaabong y Kotido, cuyos campos de ganado y cultivos fueron destruidos en 2019 por los elefantes y los búfalos, no han sido compensados. La Ley de Vida Silvestre no prevé una indemnización cuando un ser humano es asesinado por un animal salvaje, pero sí prevé la indemnización de los cultivos. En cambio, prevé la pena de prisión perpetua para toda persona sorprendida en el acto de matar a un animal salvaje o en posesión de partes de la fauna silvestre.5

Inseguridad y memorando de entendimiento transfronterizo entre Uganda y Kenia

Las buenas noticias de la región de Karamoja llegaron en septiembre de 2019 cuando los Gobiernos de Kenia y Uganda reconocieron oficialmen te la importancia de la movilidad de los pastores a través de las fronteras mediante la firma de un memorando de entendimiento. La movilidad transfronteriza es un importante mecanismo para hacer frente a los efectos del cambio climático, que se manifiestan en el aumento de los conflictos entre las comunidades de pastores debido al incremento de la competencia por los recursos naturales (pastos y agua) y el robo de ganado asociado.

El municipio de Moroto, en la región de Karamoja, acogió a los presidentes Museveni de Uganda y Uhuru Kenyatta de Kenia para la firma del memorando de entendimiento. Estuvieron acompañados por el ministro de Asuntos de Karamoja de Uganda y los miembros del Parlamento de la zona de Karamoja, Pokot y Turkana para presenciar la firma del documento. El objetivo del memorando de entendimiento es promover la paz y el desarrollo sostenibles entre la zona de Karamoja en Uganda y las zonas de Pokot occidental y Turkana en Kenia. En él se hizo gran hincapié en el intercambio de recursos, la creación de un espacio de oportunidades, colaboración y coordinación para la coexistencia pacífica de las comunidades. El memorando de entendimiento tiene por objeto reducir los conflictos transfronterizos haciendo que los Gobiernos locales y de los condados respondan rápidamente a los conflictos incipientes, con la eliminación del flujo ilegal de armas pequeñas y armamento, el fortalecimiento de la capacidad de recuperación de las comunidades, el aumento de la vigilancia del robo de ganado, la gestión de las enfermedades y la mejora de la infraestructura, los medios de vida y la seguridad alimentaria.

A pesar del memorando de entendimiento, se han producido varios conflictos después de la firma. En parte se atribuyen a deficiencias del documento, como la falta de apoyo financiero y de compromiso por parte de los dos Gobiernos. El plan de trabajo conjunto de 950.8476 dólares estadounidenses (2019-2023) está financiado exclusivamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Según algunos observadores,7 Uganda necesita aumentar los beneficios de las intervenciones del memorando de entendimiento con la adopción de la tan esperada política de gestión y pastoreo de pastizales. Esta política facilitará el uso y gestión eficiente y sostenible de los recursos de los pastizales, incluidos el agua, los bosques, los pastos y los recursos ganaderos. Además, permitirá una mejor conservación de la vida silvestre y la protección de la biodiversidad que se encuentra en el gran corredor ganadero de Uganda, dentro del cual se encuentra Karamoja.

Conflictos y brotes de fiebre aftosa

En la estación seca que comenzó en septiembre de 2019 hasta fin de año, se denunciaron a las organizaciones de consolidación de la paz (DADO, KDF y KAPDA8) diez robos de ganado y ocho peleas entre la Unidad de Defensa Local/Fuerza de Defensa del Pueblo de Uganda (UPDF) y pastores Turkana de Kenia. La insuficiencia de agua y pastos en las zonas de los Turkana les obligó a trasladarse a las zonas comúnmente utilizadas por los pastores Jie y Matheniko, lo que dio lugar a una mayor presión sobre los ya de por sí escasos recursos de agua y pastos y, por lo tanto, alimentó los conflictos entre comunidades.

Como resultado de la alta concentración de ganado en un número de zonas más reducido donde se puede acceder a los pastos y al agua, las enfermedades del ganado han aumentado. Un brote de fiebre aftosa provocó en noviembre de 2019 el cierre de todos los mercados de ganado de los distritos de Karenga, Kaabong, Kotido, Abim, Napak y Lira, y se cree que este cierre continuará hasta agosto de 2020. A finales de 2019, la vacunación del ganado aún no había comenzado. Esto dio lugar a una inseguridad alimentaria y de ingresos para muchas familias de pastores que dependen del ganado para sus ingresos y alimentos.

Minería

Las continuas actividades de extracción de oro, junto con el arrendamiento de tierras por parte de los mineros y las empresas mineras de los subcondados de Lopedo y Rupa, en los distritos de Kaabong y Moroto, han impedido a los pastores el acceso a los pastos y al agua. Para empeorar las cosas, los puntos de agua existentes están contaminados por el mercurio venenoso utilizado por los mineros. Los mineros de oro queman los pastos y cavan hoyos profundos que causan accidentes y bloquean las rutas de acceso de los pastores durante el pastoreo. La quema, la deforestación y el uso de mercurio en la zona están destruyendo los pastizales y están causando la degradación ambiental y la desertificación.

El cambio climático amenaza la existencia de los Basongora

Se dice que el cambio climático tiene efectos en los asentamientos humanos, ya que los obliga a migrar continuamente en busca de agua y pastos. En el proceso de movilidad, tanto los seres humanos como el ganado están expuestos a peligros. Por ejemplo, en 2019, un león (tal vez en busca de presas) atacó a un hombre de Musongora en su casa y lo mató. Este es un caso entre muchos otros de leones, hienas y otros animales salvajes que matan a personas, vacas y cabras. La matanza de ganado hace que los ganaderos Basongora sean más vulnerables, ya que afecta directamente a su fuente de sustento.

Como resultado del cambio climático, los animales domésticos han tendido a alejarse más de los hogares en busca de pastos. En septiembre de 2019, un hombre de Musongora dejó que sus vacas vagaran en el Parque Nacional Reina Isabel. Esto llevó a un enfrentamiento con los funcionarios de la Autoridad de Vida Silvestre de Uganda (UWA) que le confiscaron sus 150 vacas. El caso terminó en un tribunal donde los oficiales de la Autoridad de Vida Silvestre de Uganda afirmaron que sólo habían incautado 136 vacas. La UWA consiguió que la autoridad judicial subastara y vendiera unas 30 cabezas de ganado, bajo el argumento de que tenía que sufragar los gastos del juicio. Por lo tanto, el pastor perdió 44 cabezas de ganado, aunque el parque nacional ocupa lo que era legítimamente la tierra ancestral del pueblo Basongora, pero que fue arrebatada por la fuerza por el Gobierno.

El pueblo Basongora se encuentra, pues, en medio de una paradoja en la que tiene que vivir y rendir homenaje a un Gobierno que ha creado un espacio en el que los Basongora han sido desposeídos de su tierra ancestral y en el que los animales salvajes atacan a los miembros de la comunidad y a sus animales. Por lo tanto, el pueblo Basongora considera que las leyes de Uganda están mucho más a favor de la vida silvestre que del pueblo.

Las actividades de conservación violan los derechos humanos del pueblo Benet

Los derechos sobre la tierra del pueblo Benet no mejoraron en 2019. El Gobierno siguió negando a la comunidad Benet sus derechos y el pueblo Benet siguió presionando por ellos. La creación del Parque Nacional del Monte Elgon en 1992 condujo al despojo del pueblo indígena Benet de sus tierras ancestrales. A pesar de que en 2005 un tribunal dictó un fallo positivo en el que se afirmaba que los Benet son los habitantes históricos y originarios de la zona y que tienen derecho a permanecer en ella y a llevar a cabo sus actividades económicas y agrícolas sin ser molestados, el hostigamiento y las violaciones de los derechos humanos continúan. En 2019, la Autoridad de Vida Silvestre de Uganda (UWA) siguió hostigando al pueblo Benet cuando los encontraban en el bosque realizando sus actividades culturales como el pastoreo de sus animales como medio de vida.

La Ley de Vida Silvestre de 2018 enmendada otorga a UWA más facultades que antes para hostigar a la comunidad Benet cuando se encuentra en el bosque. Por ejemplo, cualquier persona que se encuentre en el bosque será multada con el equivalente a 139 dólares estadounidenses o se enfrentará a una pena de prisión por un periodo desconocido para el pueblo indígena Benet. Respecto a los animales extraviados, la multa por animal es el equivalente a 14 dólares para el ganado, 8 dólares para una cabra, 56 dólares para un perro, 6 dólares para un gato y 14 dólares para una gallina. Si se encuentra a una persona orinando en el parque, la multa es de 28 dólares. Estas restricciones punitivas niegan a los Benet su derecho a disfrutar plenamente de sus derechos.

A finales de septiembre de 2019, la UWA encontró a algunos Benet pastando alrededor del límite del Parque Nacional del Monte Elgon. Kiprotich Simon, uno de los jóvenes que pastaban, fue golpeado casi hasta la muerte por los guardias de la UWA. Su madre, que estaba cerca de las vacas lecheras, dio la alarma, lo que atrajo al vecindario. La comunidad tomó represalias persiguiendo al personal de la UWA, que escapó sin sufrir ningún daño. Sin embargo, la estación de la UWA fue demolida y arrasada, lo que provocó más conflictos.

El 23 de febrero de 2019, un niño llamado Alfred Cheratta fue golpeado hasta la muerte por los guardias de la UWA cuando se le encontró recogiendo varas para poner en el techo de paja de su casa. Esto ocurrió en la plantación de madera blanda del Gobierno de Kapkwata en el distrito de Kween. No se prevé ninguna compensación.

El 3 de julio de 2019, un hombre Benet, Cherop Sam, fue asesinado a tiros por el personal de la UWA mientras conducía una motocicleta en el subcondado de Chekwasta en Kapsekek. La razón dada fue que estaban ahuyentando la vida silvestre que había venido a invadir la comunidad. Por rabia, la comunidad tomó represalias y mató a un miembro de la UWA. Desde entonces, muchos miembros de la comunidad Benet han sido arrestados por tomar la ley en sus propias manos, incluyendo al Sr. Malinga Acasha, un concejal del subcondado de Suam del distrito de Bukwo. Se alega que movilizó a la comunidad para vengarse. El paradero del Sr. Malinga era, hasta finales de 2019, todavía desconocido.

El 6 de septiembre de 2019, la comunidad Benet, con la asistencia de una organización no gubernamental, Solidarity Uganda, organizó una manifestación pacífica contra la apropiación de tierras de la UWA, marchando desde el subcondado Benet hasta el subcondado Kwosir. A pesar de ello, la UWA no ha cambiado sus prácticas.

El impacto del cambio climático en el pueblo Benet

Los efectos del cambio climático en el pueblo Benet en 2019 surgieron de la imprevisibilidad de las lluvias. Las primeras lluvias que normalmente comienzan a finales de febrero se retrasaron y comenzaron en mayo, cuando normalmente están llegando a su fin. Las lluvias persistieron y se superpusieron a las segundas lluvias que normalmente duran de agosto a octubre y hasta finales de diciembre. Las largas y fuertes lluvias provocaron inundaciones y aludes de lodo que afectaron negativamente la producción de alimentos. Esto conducirá inevitablemente a la escasez de alimentos en 2020.

Impacto del cambio climático en el pueblo Batwa

Los efectos del cambio climático en el pueblo indígena Batwa empeoran día a día. Al no tener tierras, no pueden asentarse en un lugar durante un largo periodo, por lo que tienen que desplazarse periódicamente a grandes distancias en busca de agua, alimentos y leña. Esto lleva a menudo a que los guardias forestales violen, golpeen o disparen a las mujeres Batwa porque no quieren que entren en los parques nacionales para acceder a los recursos naturales como la leña, las plantas medicinales o el agua.

Debido a las prolongadas lluvias en 2019 a causa del cambio climático, la zona principalmente montañosa del distrito de Kisoro y algunas partes de los distritos vecinos sufrieron aludes de lodo. Estos provocaron la muerte de una mujer de Rushayu en la comunidad Batwa de Murubindi en el distrito de Rubanda. Los deslizamientos de tierra también provocaron la destrucción de cuatro casas Batwa en la comunidad de Gitebe, en el subcondado de Kanaba. Los cultivos fueron destruidos por el exceso de lluvia y los deslizamientos de tierra, lo que significa que los rendimientos generales para 2020 serán pobres y, por lo tanto, aumentará la inseguridad alimentaria.

Por último, como resultado de los deslizamientos de tierra a principios de 2019, algunas casas fueron arrastradas dejando a las familias afectadas sin refugio. Esto se vio agravado por el hecho de que los Batwa que no tienen tierras viven en su mayoría en tierras ajenas. En casi todos los casos, los propietarios de las tierras prohíben a los Batwa tanto la construcción de casas permanentes como el enterramiento de sus muertos en las tierras.

Como mecanismo para hacer frente a estos cambios climáticos, los pocos Batwa que poseen tierras han plantado algunos árboles para evitar los deslizamientos de tierra. Además, los que tienen casas con techos de hierro han intentado construir depósitos de agua para recoger y almacenar el agua de lluvia. Otros han construido estufas que ahorran energía y que utilizan menos leña que las tradicionales piedras de cocina al aire libre. Cabe esperar que la comunidad Batwa siga avanzando y sea capaz de construir estructuras de adaptación y mitigación para mejorar la resistencia al cambio climático.

La educación entre el pueblo Batwa

A pesar de los desafíos que los Batwa enfrentan por los efectos del cambio climático, se están produciendo algunos acontecimientos positivos en la comunidad. Por ejemplo, durante 2019, tres Batwa (una mujer y dos hombres) se graduaron como licenciados. Dos de ellos con una licenciatura en Trabajo Social y Administración Social y otro con una licenciatura en Educación. Este es un buen progreso en la comunidad Batwa, que está tratando gradualmente de abrazar la educación. Además, otros niños Batwa se presentaron a los exámenes nacionales de los niveles primario, ordinario y avanzado. Están a la espera de los resultados y se incorporarán a las escuelas secundarias y a las universidades respectivamente. Se espera que la educación les abra las puertas a otras opciones de subsistencia, como el empleo remunerado y la entrada al mundo de los negocios.

Novedades positivas

Un aspecto positivo es que existe una creciente voluntad política favorable hacia los pueblos indígenas de Uganda. Por ejemplo, el Gobierno de Uganda, a través del Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social, con el apoyo del Departamento de las Naciones Unidas sobre Asuntos Económicos y Sociales, está elaborando el Programa nacional de acción afirmativa para los pueblos indígenas de Uganda sobre asuntos políticos.

Además, los pueblos y comunidades indígenas de Uganda, en el marco de los programas en curso en el Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social, han formado un comité de 23 miembros. El presidente del comité es el secretario permanente del Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social. Cada una de las cinco comunidades indígenas de Uganda está representada por dos miembros, un hombre y una mujer.

Con el apoyo del Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA), los indígenas pudieron enviar a una persona de la comunidad Benet a la sesión de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (ACHPR) en Banjul (Gambia) en octubre de 2019.

Notas y referencias

  1. Organización Unida para el Desarrollo de Batwa en Uganda (UOBDU), Informe sobre los datos de los Batwa. Agosto de 2004, Uganda, p.3.
  1. Oficina de Estadística de Uganda 2016, Censo Nacional y de Vivienda y Población 2014. Disponible en: http://library.health.go.ug/publications/leader-e ship-and-governance-monitoring-and-evaluation/population/national-popula- tion-and
  2. Minority Rights Group International (MRG), 2001, Uganda: la marginalización de las minorías (Uganda: The marginalization of Minorities) (p.9). Disponible en: https://minorityrights.org/publications/uganda-the-marginalization-of-minori- ties-december-2001/
  1. Ley de Tierras (1998), artículos 2, 32; y Estatuto Nacional del Medio Ambiente (1995), artículo 46.
  1. Circular de enmiendas; https://www.primeugandasafaris.com/safaris-news/ president-museveni-approves-the-uganda-wildlife-act-2019-uganda-safa- ri-news.html
  2. Guía para la aplicación del Programa Transfronterizo de Paz y Desarrollo Sostenible entre Kenia y Uganda (Turkana/Pokot-Karamoja Occidental): Plan de trabajo conjunto 2019+(2020-2023)
  3. Loupa, 2019 -Artículo -Quién se beneficia del memorando de entendimiento transfronterizo entre Uganda y K http://www.celep.info/uganda-kennya-cross-border-agreement-for-the-karamoja-cluster/ ; http://www.celep.info/ wp-content/uploads/2019/09/2019-Who-gains-from-the-Uganda-Kenya-cross- border-MoU_Loupa-Pius_FINAL-270919.pdf
  1. Organización de Desarrollo Agropastoralista Dinámico (DADO, Dynamic Agro-pastoralist Development Organisation), Foro de Desarrolla de Karamoja (KDF, Karamoja Development Forum), Organismo de Paz y Desarrollo de Karamoja (KAPDA, Karamoja Peace and Development Agency)

Benjamin Mutambukah fue coordinador de la Coalición de Organizaciones de la Sociedad Civil de Pastores en Uganda y presidente de la Red de Pastores de África Oriental y Meridional (ESAPN). Actualmente es representante de ESAPN en el Comité Directivo Internacional de la Alianza Mundial de Pueblos Indígenas Móviles (WAMIP). Es un apasionado de las cuestiones de derechos humanos para las comunidades marginadas. Chebet Mungech es el coordinador de los indígenas Benet Ogiek Ndorobos del Monte Elgon (MEBIO). Yesho Alex es el presidente de MEBIO. Loupa Pius es oficial de proyectos de la Organización de Desarrollo Agropastoral Dinámico.

Penninah Zaninka es la coordinadora de la Organización Unida para el Desarrollo Batwa en Uganda (OUBDU). Edith Kamakune es una profesional de los derechos humanos y la resolución de conflictos en Uganda.

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