• Pueblos indígenas en la República Centroafricana

    Pueblos indígenas en la República Centroafricana

    Hay tres grupos indígenas en la República Centroafricana (RCA): los M'bororo Fulani, los Aka y los Litho. CAR votó a favor de la UNDRIP en septiembre de 2007 y ratificó el Convenio 169 de la OIT en agosto de 2010. Fue el primer y único Estado africano en ratificar este Convenio. El 11 de agosto de 2011, de conformidad con los términos de la Constitución de la OIT, el Convenio entró en vigor.

El Mundo Indigena 2020: República Centroafricana

La República Centroafricana (RCA) se encuentra en el corazón del continente africano, lejos de cualquier costa. Cruza el ecuador y por lo tanto goza de un clima tropical. Su ecosistema comprende la sabana y la estepa en el norte, el bosque de galería en el centro y la densa selva tropical en el sur. Hay tres grupos indígenas que viven en la República Centroafricana: los M’bororo Fulani, los Aka y los Litho.

Los M’bororo Fulani son generalmente pastores nómadas. Viven en las prefecturas de Ouaka en el centro-este, M’bomou en el sureste y Lobaye en el suroeste. El censo de 2003 estimó que su población era de 39,299 personas, es decir, alrededor del 1% de la población total. Tienen una fuerte presencia en las zonas rurales, donde representan el 14% de la población total, frente al 0.2% en las zonas urbanas. Se desconoce el número exacto de Pigmeos Aka, pero se estima que son decenas de miles. Alrededor del 90% de ellos viven en los bosques, que consideran su patrimonio y en los que viven por sus actividades tradicionales de caza, recolección y pesca. Los Aka viven en las prefecturas de Lobaye, Ombella Mpoko y Sangha-Mbaéré en el suroeste, y Mambéré Kadéi en el oeste.

Los Litho son un grupo minoritario situado en el norte del país. Son seminómadas y practican la agricultura, la caza, la recolección y la pesca.

La República Centroafricana votó a favor de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en septiembre de 2007 y ratificó el Convenio N.o 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en agosto de 2010. Fue el primer y único Estado africano en ratificar este Convenio. El 11 de agosto de 2011, de conformidad con los términos de la Constitución de la OIT, entró en vigor el Convenio.

El clima de la República Centroafricana

Hay dos estaciones en la República Centroafricana: la estación de lluvias y la estación seca. En el sur,  las lluvias duran buena parte   del año. Las inundaciones son un riesgo importante en épocas de altas precipitaciones (tormentas y tornados) y, en octubre de 2019, la capital, Bangui, lo experimentó a una escala sin precedentes. El río Oubangui se desbordó y luego tardó un tiempo en disminuir su nivel. Varios cursos de agua del norte y el centro del país sufrieron el mismo destino. En diciembre, el caliente viento harmatán sopló en el norte del país, acompañado de temperaturas anormalmente altas que alcanzaron los 45° C.

Impacto del cambio climático en los pueblos indígenas

El cambio climático varía según la región y supone efectos diferentes en los pueblos indígenas, dependiendo de si viven en la sabana, en el bosque de galería o en la densa selva tropical.

Los M’bororo Fulani

Durante la estación seca, es cada vez más difícil encontrar pasto. Los M’bororo tienen que viajar para encontrarlo. Estos viajes a menudo los ponen en conflicto con los agricultores sedentarios por los daños que causan sus rebaños a los cultivos. Este conflicto suele terminar en derramamiento de sangre a pesar de las regulaciones establecidas por las autoridades comunales y administrativas que establecen los derechos de los pastores y agricultores:

En 2019, los M’bororo emigraron al sur por las mismas razones. Allí perdieron gran parte de su ganado a causa de una enfermedad conocida como “Gnagnaré” en Fula. Otros M’bororo del centro-norte se desplazaron al noroeste. Allí, los niños sufrieron variaciones de temperatura que provocaron un trastorno que causó un amarillamiento de la piel. Además, los vientos violentos se hicieron habituales en esta región y se informó de casos de niños que fueron arrastrados por los torbellinos.1

Además de lo anterior, los Fulani que permanecieron a lo largo de la frontera con el Chad sufrieron graves inundaciones. Varios niños Fulani y muchos de sus animales de ganado perecieron en el “Vassaco”, el principal curso de agua de la región.

La estación seca de este año fue particularmente dura para los M’bororo, que se enfrentaron a una sequía que afectó negativamente su producción de leche. El volumen de leche producido por el ganado se redujo considerablemente y la cantidad fue insuficiente para su propio consumo. La desnutrición se ha convertido ahora en algo común entre los niños. Esta escasez también ha dado lugar a una falta de ingresos, ya que no han podido vender nada de su leche como suelen hacerlo.

Los Litho

Los Litho viven en la sabana boscosa del norte de la República Centroafricana. El cambio climático aquí está dando lugar a estaciones secas más duras, que causan cambios en la vegetación que hacen que los productos que estas personas recogen sean cada vez más difíciles de encontrar. Además de esto, sus cosechas ya no son lo que solían ser. Estos factores han dado lugar a la malnutrición en la población, y esto es particularmente grave entre los niños. Las niñas y los niños se han vuelto sumamente vulnerables y están expuestos a enfermedades de la piel, los ojos y la hinchazón. Los violentos vientos calientes de diciembre causaron estragos en sus hogares.

Los Pigmeos

Los Pigmeos viven en un denso entorno forestal y por lo tanto no han experimentado los mismos impactos negativos del cambio climático que los M’bororo o los Litho. El bosque es un entorno más templado, por ejemplo, por lo que se han librado del calor que sus compañeros han sufrido en la sabana. Sin embargo, los bosques están bajo la continua amenaza de destrucción debido a las grandes obras industriales: la apertura de caminos, por ejemplo, y la tala no regulada por parte de las empresas multinacionales. Esto está desfigurando el paisaje forestal y dejando zonas despejadas que estas empresas no tienen intención de reforestar, a pesar de las condiciones que se les imponen al respecto. Otros factores importantes han ejercido “una presión directa sobre los ecosistemas forestales (...): la producción de madera para energía, la agricultura de tala y quema, la minería artesanal e industrial (oro, diamantes, etc.), los incendios de matorrales...”.2 Las consecuencias para el ecosistema son claramente visibles. Algunos animales salvajes se han marchado a países vecinos, especialmente los elefantes porque las zonas pantanosas que solían utilizar para refrescarse y jugar se han secado. Esto es algo que se ha visto en la Reserva Dzanga-Sangha en Nola. Las especies de plantas e insectos también han desaparecido. “En la República Centroafricana, hay una mariposa gigante que todavía escapa a los científicos. La mariposa africana más grande ha eludido hasta ahora a los científicos que todavía están buscando su oruga y su crisálida “.3 En resumen, la destrucción de los bosques está afectando negativamente al ecosistema y amenazando la calidad de vida de los Pigmeos.

Acciones de sensibilización

Junto con las ONG (en particular la Organización Centroafricana para la Defensa de la Naturaleza, OCDN), el gobierno ha organizado talleres de sensibilización centrados principalmente en las mujeres. El objetivo es conseguir que identifiquen las causas de la deforestación y la degradación del ecosistema, la causa del calentamiento global. Cabe señalar la “fuerte participación de las comunidades locales e indígenas (Pigmeos) en la elaboración del plan estratégico para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los bosques y la degradación de los bosques en la República Centroafricana (REDD+)”.4 El objetivo es sensibilizar a la población femenina, incuidas las mujeres Pigmeas, sobre las consecuencias del calentamiento global y los retos planteados por el Acuerdo de París en relación con el programa climático nacional. Se trata, pues, de fortalecer capacidades entre los pueblos y las mujeres Pigmeas en torno a las técnicas de restauración de las zonas degradadas y las zonas forestales protegidas y sagradas. Esta sensibilización se dirigió a las mujeres de Baleloko y Moboma en Lobaye, en la selva ecuatorial, entre el 8 y el 18 de abril de 2019 y de nuevo el 6 de julio de 2019, y a las mujeres de Bagandou el 28 y el 29 de mayo de 2019.

En los diferentes talleres de capacitación y sensibilización se ha procurado demostrar que “la conservación de la biodiversidad, el manejo sostenible de los recursos y el aumento de las reservas de carbono son soluciones necesarias para mitigar el impacto del cambio climático“.5

Una evaluación de estos talleres ha puesto de manifiesto algunas deficiencias en cuanto a la identificación de la población local con los problemas del cambio climático, ya que su comportamiento cotidiano no ha cambiado realmente: todavía se pueden observar incendios de matorrales, y la explotación excesiva de los bosques con fines domésticos sigue en

curso. Esta resistencia al cambio se debe en parte al hecho de que no se les ha ofrecido a cambio ninguna alternativa de generación de ingresos. En tales circunstancias, aunque la población sea consciente “de la necesidad de preservar el medio ambiente”, no es de extrañar que siga aplicando las mismas prácticas para su supervivencia.6

Notas y referencias

  1. GOTINGAR Justin, Estudiante de la Universidad de Bangui,
  2. Informe de actividad: Campaña de información y sensibilización de las poblaciones locales e indígenas sobre REDD+ y el cambio climático en los pueblos de las comunas de Baleloko y Moboma en la Prefectura de Lobaye del 8 al 18 de abril de
  3. Sciences et Avenir, AFP publicado el 27 de diciembre de 2019, https://www. fr/animaux/en-centrafrique-un-papillon-geant-echappetou- jours-aux-scientifiques_140148
  4. Informe Taller sobre la capacitación de las mujeres en los pueblos objetivo del proyecto sobre género, REDD+ y cambio climático en las comunas de Baleloko y Moboma.
  5. Taller: capacitación de comunidades locales e indígenas de las comunas de Baleloko y Moboma sobre el proceso de REDD+, el cambio climático y los desafíos a nivel nacional que enfrentan del Acuerdo de París y los
  6. Misión de evaluación de final de proyecto realizada por el OCDN de la financiación de la Alianza Panafricana para la Justicia Climática/Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques. Baleloko y Moboma del 25 al 29 de octubre de

Abel Koulaning es doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de la Sorbona René Descartes París V. Anteriormente fue profesor titular de la Universidad de Bangui, así como director de Enseñanza y, además, ocupó el cargo de secretario general de la Comisión Nacional de África Central para la UNESCO. Es autor de varias publicaciones, entre ellas L’Éducation chez les pygmées de Centrafrique [La educación entre los Pigmeos de África Central], 2009, L’Harmattan. Participó en la consecución de la proclamación y registro de la tradición oral de los Pigmeos Aka como patrimonio de la humanidad. Es experto en la región de África para el Groupe International de Travail pour les peuples autochtones, en cooperación con el Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas.

 

Este artículo es parte de la 34ª edición de El Mundo Índigena. La publicación es un resumen de los principales acontecimientos que los pueblos indígenas han vivido. Descarga El Mundo Indígena 2020 aquí

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