• Pueblos Indígenas en Libia

    Pueblos Indígenas en Libia

    Los tuareg y los toubou viven al sur del país, son generalmente nómadas que se trasladan de un lado a otro con su ganado y viven en jaimas. Libia votó a favor de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

El Mundo Indígena 2026: Libia

Los amazigh conforman la población indígena de Libia, estimada en casi 1.000.000 de personas, lo que representa más del 16 % de la población total del país.

Viven en varias regiones de Libia —en el norte, el este y el sur del país— aunque sin continuidad geográfica. Al oeste de Trípoli, en la costa mediterránea, habitan en la ciudad de At-Wilul (Zwara) y en las montañas de Adrar Infussen (Nefoussa), en la frontera con Túnez; en el sureste, en la frontera con Egipto, residen en los oasis de Awjla, Jalu y Jakhra; en el sur, la región de Fezzan ha sido tradicionalmente territorio kel-tamasheq (tuareg), incluidas las zonas de Murzuq, Sabha, Ubari, Ghat y Ghadamès. Los kel-tamasheq de Libia están vinculados de manera natural con otras comunidades kel-tamasheq que viven en las fronteras con Níger y Argelia. Trípoli también alberga una importante comunidad amazigh.

Junto con las comunidades árabes y amazigh, Libia cuenta con una minoría étnica conocida como tubu, conformada por unas 50.000 personas, oriundas de la meseta de Tibesti, en Chad. Los tubu son nómadas y viven a lo largo de la frontera entre Libia y Chad; se dedican al pastoreo en una zona que se extiende desde el norte de Níger hasta Sudán.

Durante la época de Gadafi (1969-2011), Libia fue declarada un país exclusivamente “árabe y musulmán”. La Proclamación Constitucional de 1969 establece en su primer artículo: “Libia es una república árabe (...), el pueblo libio forma parte de la nación árabe y su objetivo es alcanzar la plena unificación árabe. El nombre del país es República Árabe de Libia”. El artículo 2 añade: “El Islam es la religión del Estado y el árabe su lengua oficial”. Desde entonces, la política del gobierno ha sido perseguir implacablemente a toda persona que no reconozca “la identidad árabe-islámica” de Libia.

Luego de la “revolución” de 2011, un consejo constitucional provisional presentó en 2017[1] un proyecto de Constitución que no modificaba en absoluto las bases de la identidad del país. El artículo 2 contempla que “Libia forma parte de la nación árabe” y que “el árabe es la lengua del Estado”; mientras que el artículo 6 señala que “el Islam es la religión oficial y la sharía la fuente de su ley”. A ello se suman otros artículos discriminatorios, que prohíben a un libio no musulmán postularse para las elecciones a la Cámara de Representantes (artículo 69) o a la presidencia de la república (artículo 101), y que establecen que la justicia se impartirá “en nombre de Alá” (artículo 189). Estos artículos están claramente dirigidos a imponer una república islámica, en detrimento de la diversidad de culturas y creencias que existen en Libia. Sin embargo, debido a la oposición de los amazigh y los tubu, así como a causa de la guerra, aún no se ha adoptado este proyecto constitucional.

Libia votó a favor de la adopción de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP).

 


 

Este artículo forma parte de la 40.ª edición de El Mundo Indígena, una publicación anual de IWGIA que documenta e informa sobre los avances experimentados por los Pueblos Indígenas. Encuentre El Mundo Indígena 2026 completo aquí


Persisten la inestabilidad y la inseguridad

Libia sigue dividida y cuenta con dos gobiernos. Por un lado, el denominado “Gobierno de Unidad Nacional”, encabezado por el primer ministro Abdel-Hamid Dbeiba con sede en Trípoli, que controla la región de Tripolitania- Por otro, el llamado “Gobierno de Estabilidad Nacional”, encabezado por Osama Hammad, con sede en Bengasi, que ejerce control sobre las regiones oriental y meridional del país. La pugna entre ambas facciones rivales no se limita al poder político, sino que se extiende al control de los recursos petroleros y de gas.

La situación de inseguridad se ve agravada además por la presencia de numerosas milicias armadas que controlan amplias zonas del territorio y participan en el contrabando de petróleo. Estas se enfrentan con frecuencia en combates sangrientos, como el ocurrido en Trípoli en mayo de 2025, en el que participaron fuerzas de la SSA y la Brigada 44.[2]

La ONU continúa sus esfuerzos por reunificar el país y restablecer la estabilidad. Tras la dimisión de Abdoulaye Bathily en abril de 2024 como jefe de la Misión de Apoyo de la ONU en Libia (UNSMIL), el Secretario General nombró el 24 de enero de 2025 a Hannah Tetteh como Representante Especial para Libia, quien no tardó en señalar que “en el fondo del estancamiento político se encuentra una lucha de poder alimentada por instituciones fragmentadas y la competencia por los recursos económicos”.[3] El 21 de agosto de 2025 presentó al Consejo de Seguridad una nueva hoja de ruta en la que instaba a la celebración de elecciones generales, la unificación de las instituciones nacionales, el establecimiento de un gobierno unificado, la adopción de un nuevo marco electoral y la apertura de un amplio diálogo inclusivo con la participación de todos los actores nacionales. No obstante, el plan fue recibido con reservas e incluso rechazado por el gobierno con sede en Bengasi. Su primer ministro, Osama Hamad, remitió una queja formal al Secretario General, António Guterres, y a los miembros del Consejo de Seguridad, acusando tanto a Tetteh como a la Misión de Apoyo de incurrir en “graves violaciones de la soberanía nacional” y de “injerencia en los asuntos internos del país”.[4]

En otras palabras, el plan de paz propuesto por Hannah Tetteh carece de toda posibilidad de éxito. La ONU considera que “las divisiones profundamente arraigadas, la mala gestión económica, las persistentes violaciones de los derechos humanos y los intereses internos y externos contrapuestos siguen erosionando la unidad y la estabilidad del país, y lo exponen cada vez más a que surja un nuevo conflicto”.

Los retos diarios de los amazigh

En un contexto marcado por la inestabilidad y la inseguridad, los amazigh de Libia tratan de preservar sus territorios, especialmente en las regiones de Adrar Infussen y At-Wilul (Zwara). Aunque no forman parte del conflicto entre los dos gobiernos, los amazigh libios se encuentran bajo la influencia del gobierno con sede en Trípoli, en particular debido a la presencia histórica en la ciudad de una nutrida comunidad amazigh.

Organizados en torno a sus municipios y al Alto Consejo Amazigh de Libia (HCAL), procuran influir en las decisiones que les afectan, pese a la inseguridad y a los problemas de gobernanza. En este contexto, han procurado entablar negociaciones con el gobierno de Trípoli para obtener mayores recursos, reconocimiento y participación en la toma de decisiones y en la vida política del país.

Así, el 14 de marzo de 2025, una delegación de alcaldes, ancianos y líderes comunitarios amazigh se reunió en Trípoli con Mohamed El-Menfi, presidente del Consejo Presidencial de Libia. La reunión tuvo por objeto debatir “el reconocimiento constitucional de la comunidad amazigh de Libia, el reconocimiento y la protección de su identidad sociocultural, lingüística y religiosa, así como el fin de las prácticas administrativas discriminatorias contra los amazigh”.[5]

El 12 de junio de 2025, representantes de municipios y comunidades amazigh se reunieron en Nalut, en el territorio amazigh de Adrar Infussen, con la jefa de la Misión de Apoyo de la ONU, Hannah Tetteh.[6] En este encuentro, los representantes amazigh presentaron recomendaciones, en particular en relación al proyecto de hoja de ruta política de la representante de la ONU en Libia, y recordaron la necesidad de establecer garantías constitucionales para los derechos amazigh, así como de asegurar una participación equitativa en el diálogo nacional. La reunión fue importante para los amazigh libios, ya que demostró el compromiso internacional con las comunidades amazigh y el reconocimiento de su papel como actores clave en el futuro político del país.

En el marco de sus consultas con las autoridades gubernamentales, el primer ministro Abdulhamid Dbeiba recibió el 17 de diciembre de 2025, en la sede del Gobierno en Trípoli, a representantes de los amazigh libios —entre ellos el Alto Consejo Amazigh de Libia—, en presencia de otros miembros del Gobierno, tras un encuentro previo celebrado en mayo de ese mismo año. La reunión se centró en la cooperación entre ambas partes, las cuestiones de seguridad y las necesidades de los territorios amazigh, a fin de garantizar su desarrollo en todos los ámbitos.[7]

A pesar del diálogo en curso con las autoridades gubernamentales de Trípoli, los amazigh continúan siendo objeto de discriminación y, con frecuencia, de actos de odio racial. Así ocurrió el 17 de febrero de 2025, en el distrito de Hay Al-Andalus, en Trípoli, cuando un vehículo de la policía libia fue filmado pasando deliberadamente por encima de la bandera amazigh. Las comunidades amazigh percibieron este acto como una grave provocación y reaccionaron de inmediato organizando manifestaciones multitudinarias en las calles. El Alto Consejo Amazigh de Libia, los consejos municipales de los territorios amazigh y las organizaciones de la sociedad civil amazigh también reaccionaron con firmeza, emitiendo comunicados de prensa en los que condenaban el acto racista y exigían la dimisión del ministro del Interior, Imad Trabelsi.[8]

En consecuencia, los amazigh continúan enfrentándose a diversas formas de racismo, discriminación, intimidación y vulneraciones de sus derechos. En el sur del país, la comunidad kel-tamasheq (tuareg) se enfrenta a importantes desafíos, entre ellos la pobreza —pese a la presencia de yacimientos petrolíferos en su territorio— y el hecho de que entre 15.000 y 20.000 familias, es decir, entre 80.000 y 100.000 personas kel-tamasheq, que continúan privadas de la nacionalidad libia y de documentos de identidad. Como consecuencia, se les prohíbe participar en elecciones y acceder a servicios públicos, como educación y formación, atención de salud y empleo formal.

La inseguridad y su impacto en la vida de los amazigh

Los yacimientos de petróleo y gas, de los que Libia obtiene casi la totalidad de sus ingresos, están bajo el control de grupos armados afiliados a uno u otro de los dos gobiernos libios. Las comunidades amazigh no se benefician de la explotación de estos recursos, ni siquiera cuando se encuentran en sus territorios tradicionales. Por el contrario, la presencia de recursos naturales atrae a diversos grupos depredadores que compiten entre sí, lo que alimenta el conflicto y la violencia. La pobreza se ve agravada por la inseguridad y los riesgos existentes, que dificultan la vida cotidiana de la población local.[9]

La comunidad kel-tamasheq, cuyo territorio en el suroeste de Libia (Fezzan) se extiende a ambos lados de la frontera entre Libia y Argelia, se enfrenta al desafío del cierre de esta frontera por parte de Argelia por motivos de seguridad, lo que ha puesto fin al comercio tradicional entre las ciudades de Ghat y Djanet y ha alterado gravemente la vida de la población local.

Belkacem Lounes es doctor en Economía, profesor universitario (Universidad de Grenoble Alpes), exmiembro experto del Grupo de Trabajo sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (2016-2021), exmiembro del Mecanismo de Expertos de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2018-2020) y autor de numerosos informes y artículos sobre los derechos indígenas y de los amazigh.

Nasser Abouzakhar es doctor y profesor de Informática, y director de Itran Society.

 


 

Este artículo forma parte de la 40.ª edición de El Mundo Indígena, una publicación anual de IWGIA que documenta e informa sobre los avances experimentados por los Pueblos Indígenas. Encuentre El Mundo Indígena 2026 completo aquí


Notas y referencias

[1] Declaración Constitucional de Libia, 2012. https://faolex.fao.org/docs/pdf/lib128759.pdf

[2] Courrier International. “En Libye, le gouvernement Dbeibah fragilisé après des affrontements entre milices”. Courrier International, 20 de mayo de 2025. https://www.courrierinternational.com/article/politique-en-libye-le-gouvernement-dbeibah-fragilise-apres-des-affrontements-entre-milices_231065

[3] UN News. “Libye: la fragile stabilité menacée par l’impasse politique et les rivalités économiques”. UN News, 17 de abril de 2025. https://news.un.org/fr/story/2025/04/1154836

[4] Nova News. “Libya: Benghazi PM files UN complaint against UN Special Representative Tetteh” (El primer ministro Bengasi presenta una queja contra la representante especial de la ONU Tetteh). Nova News, 22 de octubre de 2025. https://www.agenzianova.com/en/news/libia-il-premier-di-bengasi-presenta-un-reclamo-allonu-contro-la-rappresentante-speciale-tetteh/

[5] Assad, Abdul Kader. “Libyan Amazigh present their demands on rights and identity to the Presidential Council” (Los amazigh libios presentan sus reivindicaciones sobre derechos e identidad al Consejo Presidencial). The Libya Observer, 15 de marzo de 2025. https://libyaobserver.ly/news/libyan-amazigh-present-their-demands-rights-and-identity-presidential-council

[6] “Amazighs in Libya” (Los amazigh de Libia), informe anual 2025. Itran Society.

[7] Libyan News Agency. “Dbaiba receives an Amazigh delegation” (Dbaiba recibe a una delegación amazigh). Libyan News Agency, 25 de mayo de 2025. https://lana.gov.ly/post.php?lang=en&id=333398

[8] Libya Review. “Amazigh Flag Desecration Sparks Outrage in Libya” (La profanación de la bandera amazigh desata la indignación en Libia). Libya Review. 22 de febrero de 2025. https://libyareview.com/53327/amazigh-flag-desecration-sparks-outrage-in-libya/

[9] Renou, Alexandre. “Libye 2025: entre tensions géostratégiques et espoirs démocratiques.” Classe Internationale, 15 de junio de 2025. https://classe-internationale.com/2025/06/15/al-jazeera-2021-21-decembre-libya-electoral-commission-dissolves-poll-committees/.

Etiquetas: Global governance, Derechos Humanos

CONTINÚA CONECTADO

Sobre nosotros

El Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA) es una organización global de derechos humanos dedicada a promover y defender los derechos de los pueblos indígenas. Conócenos

Por consultas de prensa, haga clic aquí 

 

Mundo Indígena

Nuestro anuario, El Mundo Indígena, ofrece un informe actualizado de la situación de los pueblos indígenas en todo el mundo. Descargar El Mundo Indígena

Reciba información actualizada mensualmente cuando se suscriba a nuestro boletín de noticias

Contáctanos

Prinsessegade 29 B, 3er piso
DK 1422 Copenhague
Dinamarca
Teléfono: (+45) 53 73 28 30
Mail: iwgia@iwgia.org
CVR: 81294410

Informar sobre posible mala conducta, fraude o corrupción

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

Consola de depuración de Joomla!

Sesión

Información del perfil

Uso de la memoria

Consultas de la base de datos