• Pueblos indígenas en Botsuana

    Pueblos indígenas en Botsuana

Mundo Indígena 2019: Botsuana

Botsuana es un país de 2,25 millones de habitantes que celebró, en 2016, el 50° aniversario de su independencia. El gobierno no reconoce como indígena a ningún grupo étnico específico. Sin embargo, el 2,9% de la población se identifica como perteneciente a grupos indígenas. Entre ellos se incluyen los san (conocidos en Botsuana como los basarwa) quienes comprenden alrededor de 65.000 individuos, los balala (1.950) y los nama (2.400), un pueblo de habla khoekhoe.1

En el pasado, los san eran tradicionalmente cazadores-recolectores, pero hoy en día la gran mayoría son productores agropecuarios a pequeña escala, trabajadores ganaderos o personas con economías mixtas. Se subdividen en un gran número de grupos, la mayoría de los cuales habla su propia lengua, incluidos los ju/•hoansi, bugakhwe, khwe-ani, ts•ixa,

¡x•ao•aen, !xóõ, ¡hoan, •¡khomani, naro, g/ui, g/ana, tsasi, deti, shua, tshwa, danisi y /xaise. Los san, balala y nama se encuentran entre las personas más desfavorecidas de Botsuana, con un alto porcentaje que vive por debajo de la línea de pobreza. Entre los san, sólo unas 300 personas son cazadores-recolectores a tiempo completo (representando el 0,5% del número total de individuos san en el país).

Botsuana es un país signatario de las convenciones internacionales sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), sobre los Derechos del Niño (CRC) y sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (CERD). También votó a favor de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP). Sin embargo, no ha firmado el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los pueblos indígenas y tribales. Del 15 al 26 de enero de 2018, Botsuana participó en las reuniones del Examen Periódico Universal (EPU) de la 29ª sesión del Consejo de Derechos Humanos.2 No existen leyes específicas sobre los derechos de los pueblos indígenas en el país, ni se incluye el concepto de pueblos indígenas en la Constitución.

Durante 2018, los pueblos indígenas de Botsuana continuaron enfrentando dificultades en sus esfuerzos por permanecer en sus tierras y tener acceso a suficientes recursos naturales para mantenerse. Botsuana, conocida por su historial de derechos humanos, con la notable excepción de cómo trata a las comunidades indígenas y marginadas, continuó impidiendo que Gordon Bennett y Steven Corry, defensores de los derechos humanos, ingresaran al país para trabajar en favor de los pueblos indígenas.3 Afortunadamente, en 2018, no hubo miembros de comunidades indígenas que perdieran la vida como resultado de acciones gubernamentales.

El 1 de abril de 2018, Mokgweetsi Masisi, asumió como nuevo presidente. Designó al ex ministro de Gobierno Local y Desarrollo Rural, Slumber Tsogwane, como vicepresidente. Del 16 al 27 de abril de ese año, el Sr. Tsogwane había asistido a la 17ª asamblea anual del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas (UNPFII), en Nueva York, junto con varios individuos san.

El Índice Ibrahim de Gobernanza Africana (IIAG) de 2018 de la Fundación Mo Ibrahim (MIF) clasificó a Botsuana en el puesto 5 entre los 54 países africanos, y señaló que en su índice de abuso no se había encarcelado ni asesinado a ningún periodista. Sin embargo, al menos una docena de periodistas se encontraban, todavía, en la lista de aquéllos que habían sido declarados Inmigrantes Prohibidos (PI).4 Transparency International clasificó a Botsuana 34 en su índice de corrupción, la mejor clasificación para un país del África subsahariana.

Conservación, caza y lucha contra la caza furtiva

Durante 2018 se intensificaron los debates sobre los impactos de las políticas anticaza y la lucha contra la caza furtiva en Botsuana.5 Hubo indicios de que el nuevo gobierno bajo el presidente Masisi podría revertir la prohibición de caza -establecida desde 2014y permitirla por parte de ciudadanos y de safaris. Ésta fue una noticia especialmente buena para los san, que tienen una mayor dependencia de animales salvajes para la subsistencia que otros grupos en el país. Sin embargo, desde finales de 2018 no se ha producido ningún cambio en la política con respecto a la lucha contra la caza furtiva; durante ese año continuaron sintiéndose los impactos de la prohibición de la caza en las comunidades san.6

Los pueblos indígenas del delta del Okavango en el noroeste de Botsuana -un área de turismo de clase mundial y Patrimonio de la Humanidadestán preocupados porque los operadores turísticos adinerados pronto obtendrán derechos sobre una gran parte del delta y los expulsarán de sus tierras ancestrales. Esto es particularmente cierto en el caso del multimillonario Sir Richard Branson, quien ha solicitado derechos sobre grandes áreas del delta.

El Gobierno creó el Banco de Tierras de Turismo (TLB) para permitir que los posibles inversionistas ganen grandes participaciones en concesiones de turismo en el delta. Según Leburu Moletedi, un representante del Comité Coordinador de los Pueblos Indígenas Internacionales de África (IPACC) “las comunidades [...] indígenas del delta del Okavango que incluyen a los basarwa, hambukushu y wayeyi, están preocupadas de perder el acceso a su tierra, así como a cañas, pescado y otros productos de la zona”, a partir de la creación del TLB. Molatedi añadió que el TLB amenaza con interferir con el Programa de Gestión de Recursos Naturales Basados en la Comunidad (CBNRM), que fue diseñado para permitir a las comunidades locales permanecer en sus tierras y beneficiarse de sus recursos. 7

La Reserva de Caza del Kalahari Central (CKGR) y otros problemas de reasentamiento

En 2018 había aproximadamente entre 350 y 400 individuos san y bakgalagadi en cinco comunidades en el Kalahari Central: Metsiamonong, Mothomelo, Gope, Molapo y Gugamma. Los Consejos de Ghanzi, Kweneng y Distrito Central suministraron alimentos, agua y otros bienes a estas comunidades. Sin embargo, aún era difícil para las personas que viven en la Reserva de Caza del Kalahari Central (CKGR) satisfacer sus necesidades de agua tanto para ellos como para sus animales. El suministro de agua se limitó a 10.000 litros por mes para cada localidad, pero las entregas a menudo fueron tardías e inadecuadas. Se negó la entrada a muchos antiguos residentes del CKGR y sus hijos.

En 2018, el Departamento de Vida Silvestre y Parques Nacionales y el Consejo del distrito de Ghanzi sostuvieron conversaciones con los residentes de la CKGR sobre cómo se deberían administrar los recursos de la reserva. Del 21 al 25 de mayo de 2018, el Consejo del distrito de Ghanzi envió una delegación a las comunidades en el Kalahari Central.

El 27 de junio de 2018, el Consejo mantuvo una reunión especial sobre los temas planteados por las comunidades en las reuniones previas.8

El Gobierno se había comprometido con los residentes de la CKGR a que cada una de las comunidades que habitaban en el Kalahari Central podría desarrollar su propio fideicomiso para supervisar las actividades turísticas. El problema fue que el Gobierno, utilizando un bufete de abogados de Botsuana, Lecha y Asociados, desarrolló un plan diferente para un fideicomiso que abarcaría a las cinco comunidades de la reserva y un Área externa de Gestión de Vida Silvestre, titulada el Fideicomiso de la Comunidad Memoghamoga. Se estableció un consejo de administración con mandatos de dos años, pero sin la representación de los líderes de las comunidades de la CKGR en el fideicomiso.9

En noviembre de 2018, el Comité de Residentes (RC) de la CKGR se dirigió por escrito al gobierno de Botsuana rechazando este plan, sosteniendo que querían poseer sus fideicomisos individuales además de poder elegir a los miembros de los comités de administración, de acuerdo con la Política de Gestión Comunitaria de Recursos Naturales de Botsuana (MCRN).

Desde la década de 1960, cuando se descubrieron diamantes en su territorio, cientos de individuos san cuyas tierras ancestrales se encuentran en la región del Boteti, en el Distrito Central, han sido reubicados repetidamente. DeBeers, la compañía de diamantes que más tarde se asoció con el Gobierno para formar Debswana, desarrolló las minas Orapa, Letlhakane y Damtshaa, lo que convirtió a la región del Boteti en el centro minero más rico y productivo del mundo. En 2018, varias de las comunidades san del Boteti fueron reasentadas nuevamente, por motivos no del todo claros. Quienes vivían en Makolwane fueron obligados a mudarse a Metsiaela, lo que ha sido descrito como “una pobreza extrema a solo un tiro de piedra de donde se encontró el diamante más grande en cien años [...]”.10 De acuerdo con el Consejo de Botsuana Khwedom, que ha estado abogando por los residentes, los funcionarios planean trasladar a otro grupo de Makgama a Mosu.11 Según Banyatsi Salutu, del Consejo de Khwedom, los san de la región del Boteti “tienen que viajar largas distancias para acceder a escuelas y puestos de salud”. Informó que más de cuatro mujeres habían dado a luz al aire libre mientras intentaban caminar hasta el hospital más cercano.12

Poco después de las elecciones de 2018, una delegación del Boteti, asistida por el Consejo Khwedom de Botsuana, visitó al recientemente nombrado vicepresidente Slumber Tsogwane, para discutir sobre formas de aliviar sus dificultades.13 A fines de 2018, no se había informado ningún seguimiento por parte del vicepresidente. En junio de ese año, Sethomo Lelatisitswe -miembro del Parlamento (MP) por Boteti Eastplanteó en el seno de ese órgano legislativo, el tema de la compensación para los residentes del Boteti desplazados por actividades mineras. Interrogado por los miembros, el ministro de Minerales expresó que no existen registros de personas reubicadas de la tierra asignada para las minas, pero prometió una investigación que, estimó, tomaría aproximadamente 3 meses en realizarse. Hacia finales del año, no había ninguna comunicación sobre el resultado de ninguna investigación.14

Otro caso de reasentamiento de miembros de una comunidad san sin su consentimiento es la de Ranyane en el distrito de Ghanzi. Los abogados de la comunidad de Ranyane escribieron una carta al ministerio de Gobierno Local y Desarrollo Rural para solicitar que se le otorgue un estatus formal de comunidad, lo que le daría derecho a servicios gubernamentales como atención médica, agua potable y una escuela.15 A finales de 2018, el gobierno central y el distrito de Ghanzi no habían tomado decisiones sobre el futuro de la comunidad de Ranyane.

Botsuana y los derechos humanos a nivel internacional

En la 17ª sesión del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (UNPFII) celebrada en Nueva York del 16 al 27 de abril de 2018, el consejero de distrito de Ghanzi para New Xade, Jumanda Gakelebone, hizo una declaración en nombre de los san. Esta declaración exigía el reconocimiento de los derechos de los san y otras comunidades indígenas y marginadas.

Del 3 al 5 de diciembre de 2018, se llevó a cabo en Windhoek una reunión regional sobre los san y su inclusión. Bajo el título de “Taller Subregional sobre Desarrollo Inclusivo para el Pueblo San en el Marco de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas” y con el patrocinio de la División de Política Social y Desarrollo de las Naciones Unidas, la reunión contó con la presencia de Steven Ludick, director del Departamento de Desarrollo Comunitario del Ministerio de Gobierno Local y Desarrollo Rural, quien presentó la posición del gobierno de Botsuana en el encuentro.

Género y juventud

En 2018, las mujeres san, nama y balala en Botsuana continuaron presionando por sus derechos, exigiendo un trato equitativo ante la ley, por ejemplo, en casos de herencia de tierras.16 Ese año, la Red de Jóvenes San (SyNet) participó activamente en la promoción de la educación, la capacitación y los programas para jóvenes, mientras que la Fundación de Mujeres Tane Ko Teemahane, con sede en Khwaai, se encontraba en el proceso de buscar ayuda para las mujeres san en turismo, producción artesanal y marketing. La producción artesanal representa una fuente importante de ingresos para las mujeres indígenas en Botsuana.17

Lecciones aprendidas y mejores prácticas

El activismo de los san y las organizaciones que trabajan con ellos ha dado resultados positivos en varias áreas. La Familia de Organizaciones Kuru (KFO), el Consejo Khwedom de Botsuana (BKC), los Pueblos Originarios del Kalahari (FPK) y el Fideicomiso de Tierras Silvestres del Kalahari (KWT) han seguido estrategias de desarrollo diversificadas en las comunidades rurales de Botsuana. Para tomar un ejemplo, en Ngamiland occidental, individuos ju’hoansi del área de Dobe desarrollaron un proyecto de turismo comunitario en !Harin//axo (Qarinxago), buscando garantizar derechos de tenencia a largo plazo sobre el área. Mientras se enfrentaban a los forasteros que amenazaban con usurpar su n!ore (territorio), los ju/’hoansi presentaron una apelación por los derechos sobre la tierra ante la junta de sub-tierras, la Junta de Tierras de Tawana y el ministerio de Gobierno Local y Desarrollo Rural.

Basándose en sus experiencias, individuos ju/’hoansi y otros miembros de la comunidad plantearon activamente los temas de derechos humanos, justicia social y equidad, en las reuniones distritales y regionales, y participaron en actividades de desarrollo sostenible a nivel local.

Notas y refererencias

  1. Datos obtenidos de los censos realizados por investigadores y a partir de la extrapolación de datos compilados por la Oficina Central de Estadística, gobierno de Botsuana, cso.gov.bw/, último acceso el 24 de diciembre de 2018.
  2. Consejo de Derechos Humanos National Report Submitted in Accordance with Paragraph 5 of the annex to Human Rights Council resolution 16/21: Botswana. Nueva York: Consejo de Derechos Humanos, Asamblea General de las Naciones Unidas.
  3. Sunday Standard Reporter Bennett’s Visa Ban Pits Khama Against US, UK, FPP. Sunday Standard 18 de marzo de 2018; B.B. Carril 2018. Conversations about Indigenous Peoples and Adjudication: Interviews with G. Bennett, and S. Corry. ELR no. 1, DOI: 10.5553/ELR 000099.
  4. Mo Ibrahim Foundation 2018. The 2018 Ibrahim Index of African Governance (IIGA). iaiag.online/ último acceso el 27 de diciembre de 2018.
  5. D. Nyoni 2018. Killing Poachers: Good or Bad Policy? The Patriot, 18 de junio de 2018; J.E. Mbaiwa 2018. Effects of the safari hunting tourism ban on rural livelihoods and wildlife conservation in Northern Botswana. Revista Geográfica de Sudáfrica 100 (1): 41-61.
  6. Joseph E. Mbaiwa, ibídem.
  7. Boniface Keakabetse 2018a. Scramble for the Okavango Delta. The Weekend Post, 9 de abril de 2018. Sunday Standard, “Sunday Standard Reporter 2018. Meet the New Big Names that Now Owns [sic] Okavango Delta,” Sunday Standard, 18 de julio de
  8. Secretario del Consejo de Distrito de Ghanzi, comunicación personal, 5 de diciembre de
  9. Khonani Ontebetse, Goverment “Trojan Horse” in the CKGR Exposed. Sunday Standard, 4 de febrero de 2018.
  10. Boitshepo Majube 2018. Business Weekly & Review, 10 de diciembre de
  11. Alfred Masokola 2018. Debswana caught up in displaced communities brawl. Weekend Post, 18 de junio de
  12. “Govt doesn’t care about Basarwa”, The Midweek Sun, 4 de septiembre de
  13. Nicholas Mokwena 2018. Basarwa of Boteti decry state ill-treatment. Botswana Guardian, 20 de abril de
  14. Alfred Masokola, cit.
  15. Baaitse 2018. Fight for Survival: Lawyers Argue that Ranyane Village Deserves Recognition. The Voice, 21 de agosto de 2018, p. 1.
  16. Baaitse, ibídem.
  17. Amit Zoran The ostrich eggshell beads craft of the Ju/’hoansi: A reflection on modern craft theories. Craft Research 9(2):229-253.

Robert Hitchcock es miembro de la junta directiva del Fondo de los Pueblos del Kalahari (Kalahari Peoples Fund, KPF), una organización sin fines de lucro dedicada a asistir a los pueblos del sur de África.

Judith Frost es escritora e investigadora con base en Nueva York que ha estado involucrada en los problemas de los pueblos indígenas durante muchos años.

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