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    Pueblos Indígenas en Túnez

El Mundo Indígena 2026: Túnez

Al igual que en el resto del norte de África, la población indígena de Túnez está conformada por los amazigh. No existen estadísticas oficiales sobre la cifra que representan en el país, pero las asociaciones amazigh estiman que hay alrededor de un 1.000.000 de hablantes de tamazight, lo que equivaldría a un 10 % de la población total. Túnez es el país en el que los amazigh han sufrido la mayor arabización forzada, lo cual explica la baja proporción de hablantes de tamazight. Sin embargo, cada vez hay más tunecinos que, a pesar de no poder hablar el tamazight, siguen considerándose amazigh y no árabes.

Los amazigh de Túnez están repartidos por todas las regiones del país, desde Azamor y Sejnane en el norte hasta Tataouine en el sur, pasando por El-Kef, Thala, Siliana, Gafsa, Gabes, Matmata, Tozeur y Yerba. Como en el resto del norte de África, muchos amazigh tunecinos han abandonado sus montañas y desiertos para buscar trabajo en las ciudades y en el extranjero. Por tanto, hay un gran número de amazigh en Túnez. Allí viven en los diferentes barrios de la ciudad, sobre todo en la ciudad vieja (Medina), y se dedican principalmente a la artesanía y al pequeño comercio. La población indígena amazigh se distingue no solamente por su lengua, sino también por su cultura (vestimenta tradicional, música, cocina y religión ibadita practicada por los amazigh de Yerba).

Desde la “revolución” de 2011, han surgido numerosas asociaciones culturales amazigh con el objetivo de lograr el reconocimiento y el uso de su lengua y su cultura. Sin embargo, el Estado tunecino no reconoce la existencia de la población amazigh. El Parlamento adoptó una nueva Constitución en 2014 que obvia por completo la dimensión amazigh (histórica, cultural y lingüística) del país. La Constitución hace referencia únicamente a las fuentes de “identidad árabe y musulmana” de los tunecinos y afirma expresamente la pertenencia de Túnez a la “cultura y civilización de la nación árabe y musulmana”; además, se expresa la obligación del Estado de trabajar para fortalecer “la unión magrebí como paso previo para lograr la unidad árabe (...)”. El artículo 1 reafirma que “Túnez es un Estado libre, (...), el Islam es su religión, el árabe su lengua”, en tanto que el artículo 5 confirma que “la república tunecina forma parte del Magreb Árabe”. La nueva Constitución tunecina, adoptada en julio de 2022, proclama que “Túnez forma parte de la nación islámica” (artículo 5), que “Túnez forma parte de la nación árabe y que la lengua oficial es el árabe” (artículo 6) y que “la República tunecina forma parte del Gran Magreb Árabe” (artículo 7). Por su parte, el artículo 44 estipula que “el Estado velará por que las jóvenes generaciones arraiguen su identidad árabe e islámica y su pertenencia nacional, así como por la consolidación, promoción y generalización de la lengua árabe”. Túnez no hace referencia alguna a su historia indígena amazigh, ni reconoce la diversidad humana, lingüística y cultural del país.

En el ámbito internacional, Túnez ha ratificado las principales normas internacionales y votó a favor de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP) en 2007. No obstante, estos documentos internacionales siguen siendo desconocidos para la gran mayoría de los ciudadanos y profesionales del derecho en el país, y no se aplican en los tribunales nacionales.


Este artículo forma parte de la 40.ª edición de El Mundo Indígena, una publicación anual de IWGIA que documenta e informa sobre los avances experimentados por los Pueblos Indígenas. Encuentre El Mundo Indígena 2026 completo aquí


Túnez sigue careciendo de estabilidad

El 24 de noviembre de 2015, tras un atentado terrorista dirigido contra la guardia presidencial tunecina en la capital, se declaró el estado de emergencia en todo el país. Desde entonces, este se ha prorrogado anualmente y seguía vigente al 31 de diciembre de 2025. Como consecuencia, en Túnez se ha instaurado un estado de excepción permanente que ha facilitado que las autoridades coarten las libertades individuales y colectivas y recurran a numerosas detenciones y condenas consideradas arbitrarias.

Jueces, abogados, defensores de los derechos humanos y miembros de organizaciones de la sociedad civil han sido detenidos y encarcelados por ejercer sus derechos profesionales o su derecho a la libertad de opinión y de expresión.

Expertos de las Naciones Unidas1 y ONG como Amnistía Internacional2 han pedido a las autoridades de Túnez que liberen a los detenidos y respeten las normas internacionales de derechos humanos. Según la ONG Monitor Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos, “las autoridades tunecinas siguen utilizando los marcos jurídicos nacionales de un modo que los despoja de su fondo en materia de derechos humanos, y los aplica como instrumentos para restringir el espacio cívico y obstaculizar la libertad de los medios de comunicación y la labor de la sociedad civil”.3

El 7 de marzo de 2025, el Gobierno tunecino notificó a la Comisión de la Unión Africana su decisión de retirar la declaración contemplada en el artículo 34, apartado 6, del Protocolo de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos relativo al Establecimiento de la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos. Túnez ratificó la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos en 1983, y se adhirió oficialmente a la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos en 2007. Su retirada de la Corte Africana impide ahora a los tunecinos y a las ONG de derechos humanos presentar demandas directamente ante ese órgano para alegar violaciones de sus derechos fundamentales. Según algunas ONG tunecinas, la retirada de la Corte Africana “constituye un duro golpe y un grave retroceso para los derechos humanos en Túnez” (Comité por la Justicia) y representa “una grave violación de la Constitución de 2022, así como el incumplimiento de los compromisos contraídos por Túnez en materia de justicia y protección de los derechos humanos, derivados de su ratificación de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos” (Comité por el Respeto de las Libertades y los Derechos Humanos en Túnez).4

Observaciones y recomendaciones del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial en Túnez

Como parte de su labor de supervisión de la aplicación de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (ICERD), el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación del Racismo y la Discriminación Racial (CERD) examinó el informe periódico del Gobierno tunecino en su 116.o periodo de sesiones, y celebró una audiencia con la delegación tunecina los días 26 y 27 de noviembre de 2025 en la sede de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Ginebra, sobre el tema del racismo y la discriminación racial en el país (CERD/C/ TUN/CO/20622).

Los expertos del CERD observaron que no existían “datos oficiales sobre la composición étnica de la sociedad tunecina, sobre las minorías nacionales o étnicas ni sobre la población indígena”. Por eso, pidieron a la delegación que facilitara información sobre la situación socioeconómica de diferentes grupos, como los amazigh y los tunecinos afrodescendientes. Los expertos también querían saber “si el Estado reconoce a los amazigh como Pueblo Indígena y protege sus derechos colectivos de acuerdo con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que Túnez aprobó en 2007”. Asimismo, los expertos del CERD mostraron su preocupación por la negativa a inscribir nombres amazigh en los registros civiles y la ausencia de representantes amazigh en la Asamblea de Representantes del Pueblo.

Tras escuchar las respuestas y explicaciones de la delegación tunecina, los expertos del CERD publicaron sus observaciones y recomendaciones finales, cuyos extractos figuran a continuación.

1. El Comité recomienda que el Estado parte recopile y facilite al Comité estadísticas fiables, actualizadas y exhaustivas sobre la composición demográfica de la población, basadas en el principio de autoidentificación, en particular sobre el grupo étnico minoritario amazigh y los tunecinos afrodescendientes. Igualmente, recomienda que el Estado parte elabore estadísticas desglosadas sobre la situación socioeconómica de los grupos étnicos minoritarios y los no ciudadanos, así como sobre su acceso a la educación, empleo, atención de salud y vivienda.

2. El Comité recomienda que el Estado parte: a) vele por la aplicación efectiva de la circular del Ministro de Asuntos Locales de fecha 15 de julio de 2020, para permitir el registro de los nombres amazigh de los recién nacidos; b) adopte medidas eficaces, incluidas medidas especiales, para hacer frente a la marginación y la discriminación estructural que sufre la minoría étnica amazigh y garantizar su acceso a educación, empleo, atención de salud y vivienda; (c) adopte medidas para garantizar el acceso de los miembros de la minoría étnica amazigh a la educación en su lengua materna en las escuelas y universidades públicas, y asigne recursos humanos, técnicos y financieros suficientes para garantizar una enseñanza de alta calidad en lengua tamazight; y (d) recopile e incluya, en su próximo informe periódico, estadísticas sobre los amazigh, especialmente sobre su situación económica, social y cultural.

3. El Comité recomienda que el Estado parte adopte medidas para garantizar una representación justa y equitativa de los tunecinos afrodescendientes y del grupo minoritario amazigh en el sector público, así como en los puestos de toma de decisiones y de alto nivel, en particular mediante medidas especiales y la identificación y eliminación de los obstáculos que enfrentan en este sentido. 4. El Comité recomienda que el Estado parte adopte medidas para mejorar el proceso de revisión de los planes de estudio escolares con el fin de integrar, en todos los niveles educativos, los conceptos de diversidad étnica y cultural y de lucha contra el odio racial y la discriminación, así como para garantizar que la enseñanza de la historia se imparta de manera que evite la predominancia de una narrativa única y toda forma de jerarquización étnica. Asimismo, recomienda que el Estado parte lleve a cabo campañas de sensibilización para el público en general, los funcionarios públicos, los agentes del orden y las autoridades judiciales sobre la importancia de la diversidad étnica y cultural, la tolerancia y el entendimiento interétnico.

Los amazigh de Túnez tienen derecho a la paz y la seguridad, pero a cambio se les niegan sus derechos como Pueblo Indígena del país

El movimiento amazigh de Túnez, compuesto principalmente por asociaciones de promoción cultural, patrimonio y protección del medio ambiente, ha crecido mucho desde la “revolución de 2011”, pero ha retrocedido bruscamente desde 2019 en cuanto al número de actores, de actividades organizadas y el contenido de estas. Dado el caótico contexto político, así como las restricciones a las libertades y la represión, los líderes del movimiento amazigh optan por la cautela y la autocensura, limitando las actividades de sus organizaciones exclusivamente al ámbito cultural. En 2025, por ejemplo, las asociaciones organizaron celebraciones del Yennayer —el Año Nuevo amazigh—, visitas a sitios del patrimonio amazigh y talleres de sensibilización, sin promover actividad alguna relacionada con los derechos de los amazigh como Pueblo Indígena del país.

Las organizaciones amazigh tunecinas también han desaparecido de la escena internacional e incluso han roto sus vínculos tradicionales con organizaciones amazigh de otros países del norte de África. Aunque la ONU les brinda oportunidades para expresarse en foros internacionales y defender sus derechos, las organizaciones amazigh tunecinas están completamente ausentes de estos espacios por temor a represalias. De hecho, ninguna organización amazigh tunecina ha elaborado informes ni ha contribuido a los informes de ONG presentados ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU, que examinó el caso de Túnez en noviembre de 2025. H. Zemmour, activista amazigh de la región de Gabès, explica: “El Gobierno tunecino no reconoce nuestra existencia como amazigh, y menos aún como nativos de este país. Así que, oficialmente, no existimos. Por eso, es peligroso que alcemos la voz”. En el contexto actual de criminalización de los derechos y las libertades, los amazigh tunecinos, uno de los sectores más vulnerables de la sociedad, se ven obligados a actuar con gran discreción para evitar ser objeto de medidas represivas por parte del Gobierno.

Belkacem Lounes es doctor en Economía, profesor universitario (Universidad de Grenoble Alpes), exmiembro experto del Grupo de Trabajo sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (2016-2021), exmiembro del Mecanismo de Expertos de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2018-2020), y autor de numerosos informes y artículos sobre los derechos indígenas y de los amazigh.


Este artículo forma parte de la 40.ª edición de El Mundo Indígena, una publicación anual de IWGIA que documenta e informa sobre los avances experimentados por los Pueblos Indígenas. Encuentre El Mundo Indígena 2026 completo aquí


Notas y referencias

  1. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. “Tunisia: UN experts alarmed by deteriorating human rights situation of lawyers” (Túnez: expertos de la ONU alarmados por el deterioro de la situación de los derechos humanos de los abogados). Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,14de julio de 2025. https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/07/tunisia-un-experts-alarmed-deteriorating-human-rights-situation-lawyers
  2. Amnistía Internacional. “Tunisie: Action complémentaire: Des défenseurs des droits humains en procès”. Amnistía Internacional, 10 de noviembre de 2025. https://www.amnesty.org/fr/documents/mde30/0468/2025/fr/
  3. Monitor Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos. “Tunisia: Suspension of civil society organisations continues efforts to diminish rights and suppress freedoms” (Túnez: la suspensión de las organizaciones de la sociedad civil continúa los esfuerzos por menoscabar los derechos y suprimir las libertades). Monitor Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos, 6 de noviembre de 2025. https://euromedmonitor.org/en/article/6908/Tunisia%3A-Suspension-of-civil-society-organisations-continues-efforts-to-diminish-rights-and-suppress-freedoms?utm_source=chatgpt.com
  4. Comité para el Respeto de las Libertades y los Derechos Humanos en Túnez (CRLDHT), https://crldht.com/ Comité para la Justicia. “Tunisie: Le CFJ dénonce la décision de retirer la reconnaissance de la compétence de la Cour africaine et appelle à son annulation pour garantir l’accès à la justice”. 24 de marzo de 2025. https://www.cfjustice.org/fr/tunisie-le-cfj-denonce-la-decision-de-retirer-la-reconnaissance-de-la-competence-de-la-cour-africaine-et-appelle-a-son-annulation-pour-garantir-lacces-a-la-justice/

Etiquetas: Global governance, Derechos Humanos

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