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La cartografía en la formación de los Agentes Agroflorestales indígenas del Acre

POR RENATO ANTONIO GAVAZZI PARA DEBATES INDÍGENAS

En la Amazonía brasileña, los Pueblos Indígenas realizan talleres de cartografía para aprender a diseñar sus propios mapas del territorio. Más allá de generar sus herramientas para la gestión y el control de sus tierras, terminan creando verdaderas obras de arte desde su cosmovisión. A diferencia de los que realiza la academia, los mapas indígenas están llenos de colores, símbolos y dibujos. De este modo, la cartografía indígena refuerza la cultura y la identidad.

Hace casi tres décadas, surgió en Acre, un estado al noroeste de Brasil, una nueva y estratégica categoría social: los Agentes Agroforestales Indígenas. Se trata de una nueva generación de jóvenes indígenas, fruto de procesos educativos interculturales, de la adquisición de la escritura y de una segunda lengua, así como del acceso a conocimientos que requieren el contacto con la sociedad no indígena. Formados por la Comisión Pro-Indígena de Acre (CPI-Acre), una organización civil para liderar la gestión territorial y ambiental de sus tierras, estos profesionales han prestado un importante servicio a sus comunidades y al país, impulsando iniciativas de desarrollo y de vida a través de nuevas políticas y proyectos.

Esta experiencia de formación del Agente Agroforestal Indígena busca que los propios Pueblos Originarios asuman el control de la gestión de sus territorios. Muchas de estas prácticas están orientadas a la realización de acciones concretas en Tierras Indígenas: promoción del desarrollo local con enfoque en la soberanía alimentaria y la agroecología; conservación de los recursos naturales; protección de los bosques; sensibilización de la comunidad sobre problemas socioambientales; vigilancia y control territorial; programas de salud, educativos, culturales y productivos que buscan diversificar las fuentes de alimentación y las alternativas socioeconómicas disponibles.

En este contexto, la Cartografía Indígena ha sido un elemento importante en la formación de los Agentes Agroforestales, dado que el mapeo contribuye a (re)pensar y comprender el espacio geográfico y la organización de los territorios.

La construcción de los mapas

Durante la confección de los mapas, en las clases de Cartografía Indígena, se utilizan diversos tipos de papel: canson, arches, madera, sulfito y cartulina de diferentes tamaños. Así, se ofrece al Agente Agroforestal más posibilidades de materializar su conocimiento geográfico. El uso de hojas grandes siempre ha sido valorado, pues permite trabajar mejor la información representada en el mapa. Desde el inicio de esta experiencia es visible el placer que los indígenas demuestran al dibujar, utilizando muchos colores en sus mapas. En las sociedades indígenas, el arte atraviesa toda la vida y eso también se refleja en sus mapas, que en muchos casos constituyen verdaderas obras.

Las artes siempre han tenido un espacio privilegiado en el programa curricular de los Agentes Agroforestales, y en las clases de cartografía se busca resaltar el aspecto artístico de las actividades de producción de mapas. En este sentido, se ofrecen diferentes materiales para pintarlos, como lápices de colores, témpera, acuarela, tinta china y crayones (estos últimos acompañados de aceites vegetales para disolver la cera en el papel). Sin embargo, debido a su facilidad de uso y bajo costo, el material más utilizado son los rotuladores de 12 colores.

Antes de iniciar la confección de cada mapa, se discute cómo trabajarlo en la hoja. Se orienta al alumno sobre dónde colocar el título y la leyenda, procurando organizar el espacio de manera que se puedan insertar todas las informaciones necesarias. También se busca organizar el dibujo en la hoja, aunque los Agentes Agroforestales lo terminan haciendo a su manera. La construcción del mapa comienza con lápiz y goma, y se finaliza contorneando las figuras con pluma de tinta china o bolígrafo negro de punta fina, lo que otorga mayor realce las figuras. Una vez que el mapa está dibujado, se procede a pintarlo: primero con los colores estipulados por la leyenda indígena y, posteriormente, dejando lugar a un proceso creativo libre.

La planificación del tiempo es un aspecto muy importante a tener en cuenta. Como los Agentes Agroforestales buscan hacer todo con gran esmero, bien acabado, con muchos detalles e informaciones, los mapas requieren bastante tiempo para ser finalizados. Ese refinamiento implica los mismos cuidados y la misma belleza que los indígenas dedican a la producción de los artefactos de su cultura. Para finalizar el mapa mental de una Tierra Indígena hecho en cartulina se necesitan más de dos días. Muchas veces, los Agentes Agroforestales continúan el trabajo después del horario de clase y avanzan hasta altas horas de la noche. En otros casos, los mapas requieren más de cuatro días para ser terminados, dependiendo de su tamaño y del número de Agentes Agroforestales que lo elaboran.

La estética de la cartografía indígena

Los Agentes Agroforestales son orientados a dar nombre a los mapas producidos. El título se escribe en lengua indígena o en portugués. Se discuten los conceptos de la leyenda indígena, aplicando los colores acordados por los maestros indígenas, que son los mismos que se utilizan en los materiales didácticos de geografía en las escuelas. Como ya conocen el significado de los símbolos que representan los rasgos del mapa, la creación de la leyenda propia es libre. Se debate la necesidad de identificar los medios de orientación usados por los indígenas: poniente, naciente, caminos del agua y astros, pero también se trabaja con los conocimientos occidentales, utilizando los puntos cardinales y la rosa de los vientos.

Los mapas indígenas son bilingües, elaborados en lenguas indígenas y en portugués. Los nuevos términos creados en lengua indígena suelen pasar por discusiones entre los Agentes Agroforestales hasta llegar a un consenso. Los Huni Kuĩ llaman al mapa en su lengua mae dami, que significa “dibujo de la tierra”. También utilizan maewã tanati, es decir, “espacio grande con muchas informaciones”. Los Agentes Agroforestales Huni Kuĩ llaman al mapa de sistema agroforestal bai hanu mibã tibi husia (“camino de las plantas mezcladas”). Después, recrearon otro término para traducir “Sistema Agroforestal”, utilizado hasta hoy: mibã haya txakama (“existencia de muchas plantas diferentes”). Para referirse a la leyenda, usan la palabra unãti, que significa “señal”, “marca” o “reloj que marca la hora”.

Al inicio de las actividades de la disciplina de cartografía se trabaja mucho con neologismos en lengua indígena para la creación de nuevos términos que integrarán los mapas, contribuyendo así a la propia construcción del concepto. El mapa en lengua indígena no sólo facilita la comprensión de quienes lo elaboran, sino también de otros indígenas. Al estar escrito en su propia lengua —y no en la del colonizador— constituye una marca étnica y política de valorización de la cultura y de las lenguas minoritarias. Además, se configura como un medio de conocimiento de las relaciones de poder y la dominación: una forma de descolonizar las ideologías de opresión.

El mapa como arte indígena

En las sociedades indígenas, el arte es un elemento muy importante para la formación de su propia identidad. En el caso de los mapas indígenas, llaman la atención la composición de colores, la plasticidad y su estética. Se cree que este aspecto significativo de la belleza se debe al placer que estos “nuevos cartógrafos” sienten al dibujarlos. Este arte de hacer mapas se caracteriza por la naturalidad, la originalidad, la sencillez, la libertad y por la informalidad, ya que en esta actividad están ausentes las técnicas académicas, como la perspectiva, la composición y el uso de colores. Eso permite registrar, con belleza y vitalidad, una visión del mundo, una experiencia social en la que se evidencia el conocimiento y la habilidad indígena, tanto en relación con las artes plásticas como con los ecosistemas locales y la biodiversidad.

Impregnados de arte, estos mapas revelan el pensamiento indígena sobre el territorio y sobre su tierra. Al mismo tiempo, poseen una dimensión política, pues son constantemente elaborados y reelaborados a lo largo de los años, un dinamismo que acompaña y expresa la propia vida de los Agentes Agroforestales. Algunos, incluso, utilizan en sus mapas letras dibujadas en forma de animales, personas o vegetales, y decoran los bordes de los mapas con arcos y flechas. Otros pueblos, como los Ashaninka, usan diseños de sus trajes tradicionales.

En síntesis, los mapas indígenas son piezas singulares que reflejan la inspiración de sus creadores. Rara vez son meras representaciones geográficas: vienen acompañados de una serie de significados y emblemas personalizados. El papel simbólico de la decoración está presente en buena parte de los mapas indígenas. Por ejemplo, en los marcos, los Agentes Agroforestales marcan sus mapas con los kene kuĩ (“dibujos verdaderos”): diseños geométricos tradicionales que representan el conocimiento ancestral transmitido de generación en generación y enseñado a las mujeres huni kuĩ por la boa. Estos grafismos representan elementos de la naturaleza, como animales y plantas, y forman parte tanto de las pinturas corporales como de las realizadas en tejidos, cerámicas, cestería, bancos, adornos (hoy también pueden verse en sus casas, pintados en paredes y pisos).

Imágenes que simbolizan la esperanza

Con el paso del tiempo, se hace perceptible el estilo propio de cada pueblo en la producción de sus mapas. Es evidente que cada uno de ellos posee una estética, una tendencia estilística y un trazo diferenciado de los demás. Con mucha claridad, se distinguen los diferentes estilos: Huni Kuĩ, Noke Koī, Yawanawa, Manxineru o Ashaninka. Así como ocurre con los dibujos en papel, en el caso de los mapas el arte gráfico contemporáneo revela la concepción que los Pueblos Indígenas tienen del universo, además de representar la reafirmación de su identidad étnica y una preocupación esencialmente estética.

Los mapas confeccionados por los Agentes Agroforestales presentan la peculiaridad de reunir lo estético con lo político. Muchas veces, existe la dificultad de reconocer los mapas indígenas como instrumentos políticos debido a su belleza estética, pues terminan siendo vistos únicamente como obras de arte. Sin embargo, el aspecto político se evidencia en la cuestión lingüística, cuando las leyendas y los títulos están escritos en lenguas indígenas. También está presente en las demandas al Estado para que dé respuestas a sus problemas, estableciendo un diálogo político con la sociedad nacional e internacional. Asimismo, aparece en las reivindicaciones relativas a la tierra, el cuidado de la salud, la conservación de los recursos naturales y el reconocimiento de la propia identidad cultural.

Los mapas confeccionados por los Pueblos Indígenas transmiten significados, conocimientos y reivindicaciones. Además de ser materiales de uso interno para sus respectivos pueblos, se convierten en instrumentos para la relación con la sociedad moderna occidental. Sin embargo, estos mapas no son estáticos: cada uno de ellos no es un mero producto acabado, sino el resultado de un proceso continuo de diálogo que involucra a las comunidades indígenas, sus asesores, vecinos y al Estado brasileño. Tales mapas son también sueños de un futuro diferente, imágenes simbólicas de la esperanza en un país más justo, plural e inclusivo.

Renato Antonio Gavazzi es indigenista y geógrafo, con especialización en Agricultura Biodinámica (Emerson College) y maestría en Geografía (Universidad de São Paulo). Desde 1983, se dedica a la formación de docentes, agentes de salud y agentes agroforestales indígenas en Brasil y Venezuela. Actualmente, integra la Comisión Pró-Indígenas de Acre.

Mapa de portada: Tierra Indígena Kaxinawa del Río Jordão. Mapa: Arlindo Maia Tene y Aldea Belo Monte

Etiquetas: Debates Indígenas

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