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Entre el eclipse y la resistencia: experiencias de autonomía de los Pueblos Indígenas de Nepal

POR KRISHNA B. BHATTACHAN PARA DEBATES INDÍGENAS

Los Pueblos Indígenas nepalíes viven una tragedia. Mientras en el pasado gozaban de plena autonomía con soberanía, en los últimos 250 años han vivido una progresiva reducción y, en la actualidad, luchan por recuperar su autonomía y hacer valer su autodeterminación. Si bien en algunos frentes han logrado resultados positivos, en otros han experimentado amargas derrotas. El futuro del autogobierno consuetudinario con derechos a la autodeterminación dependerá de las nuevas generaciones de indígenas: de lo que hagan o dejen de hacer.

Los 59 Pueblos Indígenas oficialmente reconocidos, junto con algunos otros aún no reconocidos, disfrutaron de soberanía, autodeterminación, autonomía, autogobierno consuetudinario y custodia de sus tierras ancestrales, territorios y recursos sin restricciones hasta la llegada de los grupos de castas hindúes y la posterior colonización de los Pueblos Indígenas. Esto llevó a la pérdida de autonomía en varias etapas.  

La primera ola fue la migración masiva de los grupos hindúes Bahun-Chetri hacia las colinas tras la invasión musulmana en el norte de la India después del siglo XIV y la introducción del sistema de castas entre los indígenas newar por el rey Jaysthiti Malla. La segunda ola fue la colonización del rey Prithvi Narayan Shah en el siglo XVIII que resultó en la pérdida de autonomía y el despojo de territorios indígenas. Una tercera ola fue la introducción de la jurisprudencia hindú con la promulgación del primer código civil de Nepal en 1854, que clasificó a los Pueblos Indígenas como castas bebedoras de licor dentro de la jerarquía hindú, diferenciando entre “masinya” (esclavizables) y “namasinya” (no esclavizables).

En una cuarta ola, se dio la nacionalización de los bosques en 1956 y la abolición del sistema de tenencia comunal de tierras Kipat en 1963. En una quinta ola, en la década de 1970, se introdujo el modelo de conservación tipo fortaleza: se crearon parques nacionales, reservas de vida silvestre, áreas de caza, zonas de conservación y bosques comunitarios sin presencia indígena. Finalmente, la sexta ola fue la aplicación de la teoría del dominio eminente y la agresión en nombre del desarrollo desde los años 70.

Del despojo a la resistencia

En los últimos 250 años, el Estado ha arrebatado las tierras, territorios y recursos de los Pueblos Indígenas mediante agresiones, guerras, tratados y apropiación de tierras sin reconocimiento de propiedad, aplicando doctrinas similares a la terra nullius (“tierra de nadie”) y regalian doctrine (“jurisdicción real”). Por ello, los indígenas nepalíes luchan por recuperar sus tierras y volver a ser sus guardianes. No obstante, esta lucha no solo es cuesta arriba, sino que se ha convertido en una guerra prolongada e invisible que ha consumido varias generaciones y podría consumir muchas más en el futuro.  

Antes de 1951, la resistencia contra el Estado comenzó con las rebeliones de los pueblos Yakthung (Limbu), Magar, Tamang, Tamu (Gurung) y Sherpa contra los gobernantes autocráticos Rana, así como con la creación de la Tharu Kalyankari Sabha por los indígenas tharu en 1950. Durante el régimen autocrático del Panchayat sin partidos políticos (1960-1990), la resistencia de los Pueblos Indígenas continuó a través del movimiento Setamagurali. Posteriormente, los Pueblos Indígenas participaron en la Guerra Popular Maoísta (1996-2006) por la autonomía y el derecho a la autodeterminación con derecho a la secesión. Sin embargo, el Partido Maoísta no cumplió su promesa durante la redacción y promulgación de la Constitución en 2015.

En particular, los yakthung (Limbu) y tharu intensificaron su lucha por la autonomía, pero fueron brutalmente reprimidos por el gobierno. Por ello, la revitalización de esta agenda inconclusa ha cobrado un nuevo impulso. Actualmente, los Pueblos Indígenas se encuentran divididos en tres principales grupos:  aquellos que luchan incansablemente por la autonomía con autodeterminación, autogobierno consuetudinario y custodia de tierras, territorios y recursos; los que son miembros y líderes de los principales partidos políticos, dominados por los grupos de castas mayoritarias, que se oponen firmemente a este movimiento; y un grupo intermedio que no puede renunciar a su identidad indígena ni a sus derechos colectivos, pero que tampoco persigue la autonomía y el autogobierno con autodeterminación. En su lugar, se conforman con derechos culturales, incluidos la autonomía cultural.  

Las luchas pacíficas de los indígenas nepalíes

Durante los últimos años, los Pueblos Indígenas nepalíes llevaron adelante distintas luchas con el objetivo de fortalecer sus procesos autonómicos. Si bien los resultados fueron heterogéneos, estas luchas demuestran que el deseo de autodeterminación continúa latente.

– Durante el primer mandato de la Asamblea Constituyente elegida entre 2008 y 2012, los Pueblos Indígenas formaron un Caucus Indígena que logró plantear eficazmente la cuestión de las áreas autónomas, protegidas y especiales para los indígenas. Sin embargo, tras la disolución de la primera Asamblea Constituyente, el Caucus Indígena fue prohibido en la segunda Asamblea, lo que provocó la desaparición del movimiento por la autonomía.

– Los tharu de Baridya iniciaron el reconocimiento legal del Barghar, su sistema de autogobierno consuetudinario, mediante una ley del Municipio de Baridya. Posteriormente, otros municipios también reconocieron formalmente este sistema.  

– El pueblo Newa declaró el Estado Autónomo Newa en 2009, aunque han enfrentado dificultades para implementarlo. El municipio de Kirtipur aprobó una ley que declaraba la autonomía cultural de la ciudad.

– Los newa del Valle de Katmandú, su territorio ancestral, protestaron contra el proyecto de ley gubernamental que intentaba eliminar su autogobierno consuetudinario Guthi, fusionándolo con instituciones religiosas hindúes.  

– Los tharu lograron con éxito la aprobación de una ley en Morang que declaraba a Gramthan como su sitio sagrado.  

– En Dhorpatan, los magar kham protestan contra la instalación de una Reserva de Caza en sus tierras ancestrales sin su Consentimiento Previo, Libre e Informado. Se enfrentan cara a cara con la policía armada y el Ejército de Nepal, que busca establecer una base militar en la zona.  

– En Ramechap, los majhi se oponen al Proyecto de Energía Hidroeléctrica de Sunkoshi y a la desviación de recursos hídricos hacia el río.  

– Los khambu (Rai) en Koshi protestaron contra el plan gubernamental de destruir una roca sagrada llamada Khuwalung en el río Koshi. Debido a la fuerte presión de la comunidad, el gobierno finalmente se retractó.

Cinco casos de luchas violentas

En primer lugar, debemos destacar que los magar, tharu, tamang, tamu (gurung), majhi, khambu (rai) y yakthung (limbu) fueron pilares del Ejército de Liberación Popular del CPN-Maoísta, que llevó a cabo la Guerra Popular entre 1996 y 2006. Este fue un movimiento basado en la lucha de clases y dirigido por no indígenas. Como resultado, alrededor de 17.000 personas murieron. Sin embargo, una vez terminado el conflicto, los maoístas abandonaron la promesa de autonomía, autodeterminación y secesión para los Pueblos Indígenas.

En segundo lugar, el 24 de agosto de 2015, miles de miembros de la comunidad Tharu se manifestaron en sus tierras ancestrales exigiendo una provincia autónoma separada de Tharuhat/Tharuwan, lo cual había sido rechazado en la Constitución de Nepal, promulgada sin el Consentimiento Libre, Previo e Informado. La policía lanzó gases lacrimógenos y los manifestantes mataron a ocho de los agentes. En represalia, la policía llevó a cabo arrestos arbitrarios, detenciones, torturas y malos tratos contra los tharu, acusándolos de asesinato y robo. Según el informe de Amnistía Internacional “Nepal: torturas y confesiones forzadas”, los detenidos fueron obligados a firmar confesiones bajo coacción.  

En tercer lugar, un manifestante yakthung fue asesinado y dos resultaron heridos por disparos de las fuerzas de seguridad durante el Movimiento No Koshi en Biratnagar. Anteriormente, otros dos indígenas habían sido asesinados por la policía durante el movimiento por la autonomía de Limbuwan. La Policía Armada utilizó balas prohibidas, balas de goma, gases lacrimógenos, cañones de agua y bastones contra los manifestantes.  

En el mismo sentido, durante el Movimiento No Cable Car, dos personas recibieron disparos en el pecho y los pulmones, sufrieron fracturas en el fémur y en el hombro por golpes con la culata de rifles, y fracturas en las manos y heridas profundas en el cuello provocadas por khukuris (grandes cuchillos “gurkha”). Además, se registraron agresiones con bastones y piedras, así como torturas infligidas por la policía y los vigilantes contra niños, niñas, mujeres, familiares y visitantes en horas de la medianoche. Todo esto ocurrió mientras el gobierno apoyaba con la fuerza policial armada la construcción de un teleférico en el sitio sagrado Mukkumlung, del pueblo Yakthung.  

Finalmente, en Bojeni, cerca del Valle de Katmandú, la policía amenazó con disparar a mujeres tamang que protestaban contra la construcción de una subestación de alta tensión. La comunidad ha sido aterrorizada por las fuerzas de seguridad, que han amenazado con desalojarlos. Lo que se desprende de estos conflictos entre los Pueblos Indígenas y el Estado es que, si el gobierno está dispuesto a usar una fuerza excesiva, cometer crímenes de lesa humanidad y violar los derechos humanos para proteger teleférico, ¿hasta dónde llegarían si los Pueblos Indígenas declararan su autonomía o se rebelaran con las armas?

Obstáculos para lograr la autonomía

Existen obstáculos tanto externos como internos para la realización de la autonomía en Nepal. Entre los obstáculos externos podemos mencionar: el racismo creciente y persistente; la continuidad de la colonización, el Brahmanismo, es decir, la dominación de la casta bahun (los sacerdotes hindúes de las colinas), que representan sólo el 12% de la población total de Nepal; la hinduización y sanscritización; la militarización y globalización, la criminalización indígena y el patriarcado hindú.

Entre los obstáculos internos se encuentran: los Bansha Gaddar o los traidores del clan; los cuadros de los “niños y niñas de ojos azules”, es decir, los líderes y seguidores de los principales partidos políticos controlados por los grupos de castas dominantes; la mentalidad cautiva de algunos Pueblos Indígenas y la desconexión entre la generación más joven y los ancianos. En este sentido, se dice que los Pueblos Indígenas saben cómo “dar”: dar tierras, dar territorios, dar recursos, dar su sangre, pero no saben cómo tomar de los demás. En cambio, los grupos dominantes saben cómo tomar sin devolver nada. Incluso la educación “moderna”, los empleos en el extranjero, las principales religiones y los medios de comunicación están contribuyendo a la degradación de la autonomía indígena.  

Las personas del grupo dominante nunca se cansan de hablar de democracia, federalismo, estado de derecho, justicia y derechos humanos. Sin embargo, sus mentalidades, políticas, acciones y prácticas reflejan exactamente lo contrario. Para los Pueblos Indígenas, estos grupos no son más que colonizadores, depredadores, agresores del desarrollo, dictadores, antifederalistas y antiindígenas. Ellos establecen las reglas del juego y las aceptan si ganan, pero las rechazan si pierden, creando nuevas reglas y repitiendo el mismo ciclo vicioso.

La esperanza en las nuevas generaciones

Existe una luz de esperanza en la implementación efectiva de los compromisos nacionales e internacionales sobre autonomía y autodeterminación. Aunque el movimiento indígena rechaza la Constitución de Nepal de 2015 por ser racista y depredadora con los Pueblos Indígenas, su Artículo 56(5) establece que se promulgará una ley para la creación de áreas autónomas, especiales y protegidas. La Corte Suprema de Nepal ha emitido una orden para su implementación en línea con los compromisos internacionales. Sin embargo, el gobierno no ha mostrado avances en este sentido.

Paralelamente, Nepal ha ratificado la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW); el Convenio N° 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales; y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP). En este sentido, la CEDAW recomendó a Nepal en 2018 y 2025 a enmendar su Constitución en línea con la UNDRIP para reconocer explícitamente el derecho a la autodeterminación  y los derechos de las mujeres indígenas. Si Nepal implementa estas recomendaciones de manera genuina y significativa, los Pueblos Indígenas podrían vivir su modo de vida colectivo en Shangri-La.

Tras estos avances, ya no es necesario luchar por el reconocimiento internacional del derecho a la autodeterminación con autonomía y autogobierno consuetudinario. Ahora, se necesita su aplicación en Nepal, lo cual no ha sido fácil desde el siglo XV. La nueva generación de indígenas nepalíes está en una encrucijada: o tomar el camino que conduzca a la realización de la autonomía o tomar el camino de la desaparición definitiva de los Pueblos Indígenas en Nepal.

NepKrishna B. Bhattachan es Doctor en Sociología, un apasionado activista indígena y cofundador del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Tribhuvan en Nepal. Tras su jubilación, ha sido asesor en la Asociación de Abogados por los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Nepal.

Foto de portada: Encuentro de mujeres del pueblo Cherpang. Foto: Signe Leth / IWGIA

Etiquetas: Debates Indígenas

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